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Entre hojas

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Imagen generada con IA

Por María Dolores Pliego Domínguez

1

Me gusta la claridad del otoño,
las hojas secas del nogal,
la luz sobres las piedras.
y la mirada de Dios en mi ventana.

2

Amo lo más bello de este mundo
lo que no tiene principio ni fin.

Amo la distancia de la verde cordillera
los altos muros de la noche
el tibio amanecer
de los volcanes y montañas.

Amo el canto de los pájaros
la lejanía del viento.

Amo las profundidades de los océanos
y el mar de historias
que se esconden en las olas.

3

Retrato.
Eres como un viento que se calcina
en la llama ardiente del blanco lienzo.

Se mueve el pincel
en la paleta de los colores
formando un arco-iris de luz.

Con lápiz carbón
aparecen los versos robados en el sueño.

Un letargo son las figuras
que se esconden en tu mano.

Tus ojos se convierten en avellanas encendidas
y tu boca un hermoso candado
que sabe guardar los secretos de su cómplice.

4

La luz
traspasa la niebla
del inmenso bosque.

Caminan las ninfas
perdidas en el aguacero
de las nacientes luces.

Se ríen de sí mismas
de sus cuerpos etéreos
que como mariposas pardas
vuelan sobre los campos.

5

Oréades.
Llueve.
En el centro del bosque
las ninfas bailan.
Se evaporan
si las miras.

6

Mollina.
Una línea
se abre paso entre la hierba.
Llueve.
Las alas de los ángeles se deshacen.
Llueve.
El agua cae hasta secar el cielo.
Sólo el rumor de la lluvia queda sobre la tierra.

7

Como enanos
de panzas blancas,
caminan las palomas,
sobre los aleros de las casas.

8

¿Llueve?
No.
Las palomas
se desploman acezante
de la bóveda celeste.

9

Un caracol en mi oído.
Llueve.
Camino en el blanco del silencio.
Busco
las letras de tu nombre.

Sacudo el aire
con mis nubes.

Un grillo en mi tarde
canta.

Y yo,
como siempre,
caminando
sola
hasta cansar el día.

10

Cuando las hojas cubran
el umbral de mi puerta,
yo descansaré
en el páramo de tu hombro.
Entonces, y tal vez,
-si la vida me alcanza-
estarás
en la línea de mi mano.

11

Empequeñezco.
Y no es por ti
lo sabes tú;
sino por los buitres
que esperan nuestra muerte.

12

Haces bien
en cortar la hierba
que enreda tu camino;
en convertir mi pena en lástima
y en refrescar tu sediento corazón.
Haces bien
aunque tus rosas,
rasguen mis heridas

Ya no amanezco
con las nubes en mis ojos.

No más diluvios.
No más fangos.

Abraso mis astillas.

Con el viento,
de mis propias cenizas,
resurjo.

María Dolores Pliego Domínguez. Escritora mexicana, originaria de Toluca. Obtuvo su licenciatura en Letras Latinoamericanas en la Universidad Autónoma del Estado de México (UAEM), donde también completó una maestría en Educación y Docencia, y actualmente es candidata a doctora en Educación. Ha sido galardonada en múltiples ocasiones. Es autora de los poemarios De Lesbia a Catulo y La escoba de Goliat. En la actualidad, se desempeña como profesora en el Centro Universitario UAEM Amecameca y como asesora metodológica del Bachillerato General en la zona Oriente.