Por: Enrique Canchola Martínez. Universidad Autónoma Metropolitana. Unidad Iztapalapa
La obra escultórica de Miguel Peraza, especialmente en su vertiente autopoiética y cuántica, ha sido objeto de análisis profundo por parte del Doctor Enrique Canchola Martínez, quien propone que la escultura no solo se contempla, sino que se experimenta emocional y cognitivamente a través de un diálogo entre lo visual, lo verbal y lo emocional.
La escultura como experiencia multisensorial
La escultura de Peraza, activa sistemas neuronales complejos que generan respuestas emocionales profundas. Esta experiencia no se limita a la percepción visual, sino que se enriquece y se codifica mediante el contexto científico que la acompaña:
El lenguaje poético y científico que rodea la obra de Peraza, permite interpretaciones subjetivas personales llamadas Qualia, que son estados emocionales únicos provocados por la interacción entre el observador y la escultura. Desde la perspectiva psicofisiológica, el contexto verbal actúa como puente cognitivo entre la forma escultórica y la conciencia del espectador, facilitando la construcción de significados personales y colectivos.
Peraza y la escultura autopoiética
La escultura de Peraza como un proceso autopoiético, es capaz de generar su propio significado en el cerebro del observador: induciendo imágenes cerebrales esteroespaciales, que se intercalan en estructuras límbicas, talámicas y corticales, provocando respuestas neurovegetativas que transforman la percepción del yo.
El lenguaje que acompaña la escultura, ya sea en forma de poesía, con ritmo, métrica y metáforas científicas o narrativas filosóficas, modulan la experiencia emocional, permitiendo que el espectador se sumerja en una dimensión cuántica de la obra.
“Génesis 4D” y el colapso visual
La criptoescultura Génesis 4D, en su contexto verbal, ayuda a comprender el fenómeno de superposición cuántica que Peraza simula visualmente: La escultura cambia según el ángulo de observación, y el lenguaje visual que la acompaña guía la interpretación de imágenes conceptuales cerebrales, provocando un “colapso visual y mental” que transforma la experiencia estética en una revelación emocional y filosófica cuántica.
En esa experiencia el espectador no solo ve, con los órganos oculares, también ve con los ojos cerebrales, lo que induce la reflexión y un sentimiento con una narrativa que se contextualiza con la obra.
Peraza y su arte como diálogo entre sentidos
La obra de Miguel Peraza, establece un diálogo algebraico entre la geometría clásica, la Euclidiana, y la física cuántica, demostrando que el arte escultórico no es solo visual, sino una experiencia multidimensional y multisensorial que requiere del contexto verbal que se superponga y entrelace entre la obra y el espectador para alcanzar su plenitud.
El maestro Miguel Peraza juega en sus esculturas con el lenguaje verbal cerebral imaginario y real que activa, traduce, decodifica y amplifica la experiencia visual. Convirtiendo la escultura en un fenómeno neuroestético, donde el pensamiento, la emoción y la percepción se entrelazan para inducir la conciencia del super yo extendido.
Dr. Enrique Canchola Martínez. Augustus 04 de 2025






























