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Extrañeza de extrañarte

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te recuerdo / te traigo a mí / me llenas / me vacías / me haces volar
te recuerdo / te traigo a mí / me llenas / me vacías / me haces volar

Por Salvador Calva Morales

Extraño y dulce verbo el de extrañar,
de raíz antigua: extraneus, ajeno y distante.
Lo que fue raro se volvió necesidad de amar,
lo que era afuera hoy duele aquí constante.
Y aunque la lengua lo explique sin temblar,
mi corazón lo grita de forma más vibrante.

Porque no es etimología lo que me hace suspirar,
ni el giro del latín volviéndose presente;
es tu ausencia la que no sé descifrar,
la que me habita necia y persistente.
Pues ¿para qué pensar si al final, sin disfraz,
extrañarte es quererte urgentemente?

Es un impulso que del pecho suele brotar,
sube al pensamiento y lo vuelve inquieto,
revuelve la razón sin poderla dominar
y baja al vientre con un fuego secreto;
una revolución que no logro apaciguar
cuando no estás conmigo completa.

En menos de una semana me supiste acostumbrar
a tu presencia hecha refugio y destino,
y hoy me dejas sin saber cómo lidiar
con este vacío que no halla camino.
Me enseñaste a tenerte… para luego soltar,
y ahora no sé vivir sin tu abrigo divino.

Dime tú qué magia dejaste al pasar,
qué hechizo en mí sembraste sin aviso,
que no soporto la distancia ni un respirar
si no viene cargado de tu paraíso.
Tu aroma, tu aliento, tu forma de mirar
son la causa y la cura de todo lo que preciso.

Tus besos, tus risas, tu forma de abrazar,
tus manos recorriéndome sin prisa,
tu cuerpo que en el mío sabe descansar,
tus piernas, tu calor, tu leve sonrisa;
y yo aquí, sin saber cómo calmar
esta falta de ti… que todo me paraliza.

Tu cuerpo es mapa que invita a naufragar,
curva tras curva donde pierdo el aliento;
tus pechos, dos lunas que me saben llamar,
tus piernas, senderos de dulce movimiento,
y tus manos en mí queriéndome atrapar
me encienden el alma y desarman el tiempo.

No resisto más esta forma de esperar
si no es entre tus brazos donde vivo,
si no es en tu piel donde puedo descansar
ni en tu calor donde encuentro lo que escribo.
Ven pronto, amor mío, no me hagas suplicar,
que sin ti, simplemente… ya no puedo respirar.

Salvador Calva Morales #Salvadorcalvamoralespoeta