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“La creatividad es la inteligencia divirtiéndose“
Albert Einstein
Por Jorge Rodríguez y Morgado
La creatividad es un fenómeno psicológico humano que ha servido a la evolución de nuestra especie, al igual que la inteligencia. De hecho, durante mucho tiempo, han llegado a confundirse. Actualmente, se sostiene que creatividad e inteligencia tienen una estrecha relación, pero que son dos dimensiones diferentes de nuestro proceso mental; no necesariamente son más inteligentes las personas altamente creativas, ni son más creativas las que tienen un alto Coeficiente Intelectual.
El término creatividad proviene del latín “creare”, que significa engendrar, producir o crear. Compuesto de tres partes: “Creare”: Raíz latina que significa “hacer” o “producir”. Del sufijo “-tivus”: que indica la facultad de llevar a cabo una acción y “-dad”: Sufijo que denota “cualidad”. Etimológicamente se define como la “cualidad o capacidad para generar y producir algo nuevo a partir de lo ya existente”. El Diccionario de la Real Academia Española le da el siguiente significado: “Facultad de crear”, es decir, de producir algo nuevo, producir algo de la nada.
Durante siglos, la creatividad se cubrió de un halo místico-religioso. Los filósofos griegos explicaban la creatividad mediante la divinidad. Pensaban que la creatividad era una suerte de inspiración sobrenatural, un deseo de los dioses. La persona creativa se consideraba un recipiente vacío que un ser divino llenaba con la inspiración necesaria para que crease productos o ideas.
Platón sostenía que el poeta era un ser sagrado, poseído por los dioses, que solo podía crear lo que le dictasen sus musas. Desde este punto de vista, la creatividad era un don posible a unos pocos elegidos, conjetura que prevaleció hasta el Renacimiento.

En la Edad Media, entre los siglos V y XV, periodo considerado un tanto oscurantista para el desarrollo y la comprensión del ser humano, prácticamente no hubo interés en el estudio de la creatividad. En ese tiempo, el hombre estaba supeditado a la interpretación de las escrituras bíblicas y toda su producción creativa se orientaba a rendirle tributo a Dios. En esa época muchos creadores renunciaron a firmar sus obras, lo que evidenciaba la negación de su propia identidad.
Con el tiempo, y la aparición de la corriente filosófica, cultural e intelectual, del Humanismo, entre los siglos XIV y XV, se coloca al ser humano y a sus capacidades en el centro del pensamiento ya que se defiende la dignidad, la autonomía y el potencial de las personas, priorizando la razón, la ciencia y los valores éticos por encima de dogmas religiosos.
Durante el Renacimiento, entre los siglos XIV y XVII, se retoma el gusto por la estética y el arte, el escritor recupera la autoría de sus obras y algunos otros valores griegos. Es un periodo en el que renace lo clásico y la producción artística crece espectacularmente y también el interés por estudiar la mente del individuo creativo.
A principios del siglo XVIII, gracias al legado y las figuras de Copérnico, Bacon, Galileo, Hobbes, Locke y Newton, crece la confianza en la ciencia al tiempo que crece la fe en la capacidad humana para resolver sus problemas mediante el esfuerzo mental.
Para Freud, la creatividad es la cumbre del deseo del artista, una abertura hacia los deseos y fantasías reprimidas, donde caben la neurosis o personalidades psicóticas. El psicoanalista Ernst Kris asoció la creatividad con la habilidad de encontrar nuevas conexiones entre ideas. Una receta compuesta en conjunto con el pensamiento consciente e inconsciente.
En la actualidad, la creatividad es considerada la capacidad humana para generar ideas, conceptos o soluciones originales a partir de conocimientos, experiencias y emociones previos. Nace de la interacción entre nuestra base de datos mental, la imaginación y el pensamiento divergente, requiriendo tanto inspiración como trabajo constante. Implica conectar elementos existentes de forma innovadora para producir algo nuevo, valioso y útil, ya sea en el arte, la ciencia, los negocios o la vida cotidiana.
La creatividad se asocia comúnmente con el arte, la pintura, la música o el diseño, pero, es fundamental en la ciencia, la tecnología, la resolución de problemas y el emprendimiento. No se trata de una habilidad mágica exclusiva de unos pocos, sino de un músculo cognitivo que se puede entrenar, ejercitar y desarrollar mediante la práctica constante.
Conviene dejar claro que la creatividad no es algo bueno por sí mismo, ya que puede ser empleada con fines muy diversos (para bien o para mal). Ya depende del ingenio en un determinado ámbito en que se aporte algo interesante y de beneficio al mundo.
Existen recomendaciones de expertos para conocer y desarrollar la creatividad. Algunas de ellas son: 1. Dedicar tiempo a pensar e imaginar de forma creativa, alejado de obligaciones, tareas y fuentes de estrés. 2. Pensar más allá de la tradición y lo habitual, valorar la realidad desde otras perspectivas. 3. Potenciar la curiosidad ya que es la base de la mentalidad creativa. 4. La importancia de los juegos ya que pueden ayudar a fomentar la creatividad. 5. Plantear hipótesis y preguntar por posibilidades abstractas, en las que las leyes de la física sean más flexibles de lo normal. 6. Leer historias fantasiosas que proponen realidades paralelas en las que nada es imposible.
Así mismo, 7. Darles tiempo a los pensamientos, con el tiempo pueden cristalizar en ideas concretas. 8. Asumir algunos riesgos. Cometer errores solo significa que se está más cerca de tener una idea certera. 9. No se rinda, que la inspiración le encuentre trabajando. 10. Pensar sin pensar, dejar volar la imaginación. Ideas sin sentido, palabras, colores, emociones. 11. Olvidar los tabúes, abrir la mente, y dejarse llevar. 12. Buscar tendencias ya que siempre es bueno aprender de los demás. 13. Escucharse y analizar el entorno. A veces simplemente mirando a su alrededor, analizando sus necesidades no cubiertas, emerge la creatividad.
La creatividad va acompañando a la evolución de nuestro mundo, cada persona es única e irrepetible y posee determinadas destreza y habilidades. No hace falta ser una persona con un nombre, título o profesión exitosa, para participar en la creación de algo nuevo, solo necesitamos cerrar los ojos y dejarnos llevar por la inspiración, para convertirnos en nuestro propio genio.
Jorge A. Rodríguez y Morgado, titular de la columna y el programa ConoSER bien. Twitter: @jarymorgado, correo electrónico: jarymorgado@yahoo.com.mx. Colaborador destacado de: Sabersinfin.com




























