
Por: Salvador Calva Morales
Bajo la marea profunda viajan calladas,
montañas azules que irradian ternura.
Su canto es brújula en aguas profundas,
sus cuerpos memoria, sus almas hondura.
Guardan la historia del mundo en sus pulmones,
susurros del viento, secretos del sol.
Cada latido sostiene el derecho
de un océano vivo, sereno y mayor.
Cuando descienden al fondo se vuelven morada,
banquete y refugio, semilla de vida.
Su muerte no acaba, se torna sagrada,
un ciclo que enseña la gracia expandida.
Oh, gigantes gentiles, guardianes del mar,
sus voces resuenan eternas y claras.
Son faro y espejo de un mundo vital,
compasión que florece en aguas saladas.
Salvador Calva Morales #Salvadorcalvamoralespoeta





























