ConoSer Bien
“En la vida es importante tener un amigo que sea, a la vez, espejo y sombra: el espejo nunca miente y la sombra nunca se aleja”.
Anónimo
El Diccionario de la Real Academia define la vida como: “Espacio de tiempo que transcurre desde el nacimiento de un animal o un vegetal hasta su muerte”; “Unión del alma y del cuerpo”, “Estado de actividad de los seres orgánicos”.
Desde la filosofía la respuesta al concepto de vida, dependiendo del filósofo y la corriente, será diferente. Hay filósofos que están en contra de la distinción entre “cuerpo y alma” y para otros la vida es un conjunto de experiencias. Algunos más consideran que un requisito para la vida humana es la razón ya que ésta es la que nos distingue del resto de los seres vivos.
Aristóteles en sus tratados sobre ética reflexiona sobre el objetivo de la vida humana y examina cómo podemos alcanzarlo. Asume que todas las acciones humanas tienden a un fin último, siendo este la felicidad o eudaimonía. Seremos felices siempre que nuestras acciones sean guiadas por nuestra parte racional (el alma -pensar, hablar, actuar) con el objetivo de apuntar a la excelencia (la virtud). El concepto griego de eudaimonía se refiere al bienestar de quien siente satisfacción con la vida que está llevando y el tipo de persona que está siendo.
Si la vida es maravillosa ¿por qué muchos seres humanos intentan o se provocan la muerte de forma intencionada? Los especialistas indican que el envejecimiento (los adultos mayores tienen la tasa más alta de suicidio), la muerte de un ser querido, el consumo de drogas o alcohol, un trauma emocional, enfermedades físicas graves o dolor, así como el desempleo o problemas financieros son algunas de las causas que provocan intentar o quitarse la vida.

Me refiero a esto para recordar que en noviembre de 1966 la mejor folclorista de Chile, Violeta Parra, lanzó la que se convertiría en una de sus composiciones más importantes convirtiéndose en un himno: “Gracias a la vida”.
Recordemos la letra completa, digna de análisis:
Gracias a la vida, que me ha dado tanto/Me dio dos luceros, que cuando los abro, / perfecto distingo lo negro del blanco, /y en el alto cielo, su fondo estrellado, /
y en las multitudes, el hombre que yo amo.
Gracias a la vida que me ha dado tanto/Me ha dado el oído que en todo su ancho/
Graba noche y día grillos y canarios/Martillos, turbinas, ladridos, chubascos/
Y la voz tan tierna de mi bien amado.
Gracias a la vida que me ha dado tanto/Me ha dado el sonido y el abecedario/
Con él, las palabras que pienso y declaro/Madre, amigo, hermano, y luz alumbrando/La ruta del alma del que estoy amando.
Gracias a la vida que me ha dado tanto/Me ha dado la marcha de mis pies cansados/
Con ellos anduve ciudades y charcos/Playas y desiertos, montañas y llanos/
Y la casa tuya, tu calle y tu patio
Gracias a la vida que me ha dado tanto/Me dio el corazón que agita su marco/
Cuando miro el fruto del cerebro humano/Cuando miro el bueno tan lejos del malo/
Cuando miro el fondo de tus ojos claros.
Gracias a la vida que me ha dado tanto/Me ha dado la risa y me ha dado el llanto/
Así yo distingo dicha de quebranto/Los dos materiales que forman mi canto/
Y el canto de ustedes que es el mismo canto/Y el canto de todos que es mi propio canto.
Tres meses después, el domingo 5 de febrero de 1967, a los 49 años, con un balazo en la sien derecha se quitó la vida (tras dos intentos previos, en uno recurrió a barbitúricos y en otro se cortó las venas) ¿Por qué alguien agradecida con la vida, como dice su canción, se iría de ella de esta manera?
Violeta por entonces estaba abrumada por varios problemas¹. En esos días, su carácter era irascible y cambiante, dificultades económicas, familiares y sentimentales la transformaron.
Cuentan que el día de su muerte muy temprano, tras desayunar, Violeta se encerró en su habitación. Allí pasó escuchando una y otra vez “Río Manzanares:
Río Manzanares, déjame pasar, /que mi madre enferma me mandó llamar.
Manzanares, Manzanares, /con tu corriente p’arriba,
por una mujer bonita/yo quiero perder la vida.
Manzanares, Manzanares, /con tu corriente pa’ un la’o,
por una mujer bonita/yo quiero morir ahogado.
Mi madre es la única estrella/que alumbra mi porvenir
y si se llega a morir/al cielo me voy con ella.
Tras el almuerzo, volvió a encerrarse y hacia las cinco de la tarde Violeta regresó a su habitación tomó el revolver brasileño que guardaba en un cajón y se quitó la vida.
Una gran tragedia y terrible pérdida para el folclor universal.
Juzgue Usted, amable lector.
Jorge A. Rodríguez y Morgado, titular de la columna y el programa ConoSER bien. Twitter: @jarymorgado, correo electrónico: jarymorgado@yahoo.com.mx. Colaborador destacado de: Sabersinfin.com
Referencia:
https://www.lacuarta.com/espectaculos/noticia/suicidio-muerte-violeta-parra/597330/#:~:text=La%20folclorista%20se%20suicid%C3%B3%20un,que%20la%20obligaban%20a%20medicarse.





























