Inicio Artículos Interpretación del poema «Huida» de Emilio Neira Martini

Interpretación del poema «Huida» de Emilio Neira Martini

5
Gemini_Generated_Image_616xk2616xk2616x-2

Por: BrendaCarol Morales

Durante un par de semanas estuve fuera debido a situaciones laborales. Hoy, retomo la interpretación de los poemas de la VII Antología Internacional de Poesía Sabersinfin.

Para esta semana tomé uno de los poemas de Emilio Neira Martini, titulado Huida. Como siempre, haré una revisión de forma y de fondo para interpretarlo. Cabe mencionar que el poema me permitió más de una lectura y, en la medida de lo posible, haré ver cada una. La primera, más acorde con lo que el análisis formal me permite. La otra, haciendo conexiones que, como lectora, me produjo el poema y que, si bien el poema me incitó y resulta posible, en ella introduje mi experiencia personal.

¿Es válido? Sí, porque como ya les he compartido en otras ocasiones, el lector no es un receptor pasivo y, con base en lo que el texto le muestra, puede conectar la experiencia de distintas formas y lograr una o más significaciones de los poemas. Si es así, ¿por qué incluir las dos interpretaciones? Porque una de ellas se basa en mi experiencia como guatemalteca y no necesariamente compaginaría con la de ustedes. La incluyo, al fin de cuentas, porque es válido que como lectores nos permitamos múltiples lecturas de los poemas que leemos.

Emilio Neira Martini, el autor

Actualmente reside en Viña del Mar, Chile.

Es miembro de la Sociedad de Escritores de Chile (SECH). Ha publicado nueve libros y ha obtenido diversos premios en el ámbito del arte poético a nivel regional, nacional e internacional.

Es fundador de la Cofradía Hermética Les Enfants Terribles de Valparaíso.

Huida

En el gobierno de cómplices botellas
abundan cicatrices de fuego.
Una baraja de tiempo raído,
sueño oculto
en los pliegues del silencio.

En cada viaje al infinito,
los acuarios seducen a peces extraviados,
mientras en la otra orilla
los batracios cosechan humos
atados al maleficio
de olvidar el camino.

Desde los cielos
la serpentina de aguas nos corona
de fresca sugerencia.
A veces volvemos al volver,
sin facturas ni pasaportes,
sin tarjetas ni señales
de pronta primavera.

A veces los cantos gregorianos
son el delirio de sirenas borrachas,
invitando al escape hacia el roquerío.

En esta hora de fatigado encuentro
soy el peón pasado
en séptima casilla,
búsqueda angustiada en las cornisas,
rápido temblor de calendarios
y tanta lluvia a cuestas.

Sobre la forma

El poema está compuesto por cinco estrofas de extensión irregular que contribuyen a crear una sensación de discontinuidad. Algunas estrofas no funcionan como unidades temáticas cerradas, sino que algunas imágenes se prolongan o transforman de una estrofa a otra. Esta manera de estructurar el poema resulta congruente con la manera en que el poema parece avanzar mediante asociaciones, desplazamientos y, a veces, con rupturas de sentido.

Tampoco los versos responden a un patrón métrico fijo, sino a una organización libre. No hay rima organizada de manera sistemática. La musicalidad depende de las repeticiones, las pausas, la distribución de los acentos, entre otros. Asimismo, presentan extensiones muy distintas, pues algunos son versos breves, de carácter nominal y otros, de mayor extensión como «los acuarios seducen a peces extraviados».

Predomina una fragmentación sintáctica, lo cual no equivale a una falta de construcción. Más bien, la fragmentación permite que las imágenes se superpongan sin quedar supeditadas a una sola interpretación. Esta fragmentación puede constituir un procedimiento deliberado para producir ambigüedad, condensación y asociaciones no convencionales de significado. Sin embargo, vale decir que, en algunos momentos, la relación entre elementos resulta difícil de construir.

En el poema predomina el uso de abundantes metáforas y asociaciones de imágenes como, por ejemplo: «cicatrices de fuego», «una baraja de tiempo raído», «los pliegues del silencio», entre otras. Algunas de ellas son más fáciles de establecer, en tanto que otras como «barajas de tiempo raído» dependen de las asociaciones que establezca el lector entre el tiempo, el desgaste y el juego. La construcción de imágenes es probablemente el rasgo formal más distintivo del poema.

Por otro lado, se utiliza la personificación como en: «los acuarios seducen a peces extraviados» o «la serpentina de aguas nos corona». Este recurso ayuda a construir un universo poético en el que lo humano, lo natural y lo imaginario se mezclan.

Se presentan algunas tensiones y contrastes, particularmente entre las ideas de retorno y escape. También se encuentra una construcción de efecto circular y reflexivo en «A veces volvemos al volver», que presenta una reiteración, la cual altera la lógica del sentido.

Se evidencian varios campos semánticos muy diferentes entre sí pero que no se mantienen aislados, produciéndose algunos cruces inesperados. Uno de estos campos es el del juego: baraja, peón, séptima casilla. También aparece la naturaleza: peces, batracios, aguas, lluvia; el movimiento o desplazamiento: viaje, camino, otra orilla, escape; la música: cantos gregorianos, sirenas; y el tiempo: tiempo raído, calendarios, primavera.

Asimismo, se genera una combinación de referentes culturales y mitológicos; por ejemplo, «los cantos gregorianos son el delirio de sirenas borrachas», en el que la solemnidad de los cantos gregorianos se enfrenta a las voces de sirenas cuyo carácter en este momento es transgresor debido a la situación en que se encuentran.

La yuxtaposición de imágenes alejadas de relaciones lógicas convencionales como en «los acuarios seducen a peces extraviados» acerca el poema a una estética surrealista aunque sería necesario conocer el conjunto de la obra del autor para establecer esta filiación de manera más precisa.

El título habla de una huida; sin embargo, no se desarrolla una exposición lineal de ella. En realidad, el poema se organiza mediante la acumulación de imágenes metafóricas y asociaciones inesperadas que van construyendo un sentido en torno al título. Ya que algunas de esas imágenes poseen una capacidad evocadora considerable y otras requieren un esfuerzo interpretativo mayor, no puede decirse que todas conduzcan a interpretar con claridad su relación con el supuesto escape.

Interpretación del poema

Primero, me parece importante hacer notar que hay una arquitectura de imágenes que crea ciertas redes simbólicas. No hay una sola metáfora central que se desarrolle de inicio a fin. Tampoco, como decía antes, una exposición lineal de una idea. Más bien se van articulando varias redes de imágenes que se entrecruzan. Una primera red es la del desplazamiento: «En cada viaje al infinito», «peces extraviados», «invitando al escape», «búsqueda angustiada en las cornisas».

Estas imágenes tienen una relación muy clara. Se presentan sujetos que se desplazan, pero no necesariamente se especifica si saben hacia dónde van o cómo regresar. Esta imprecisión hace que la idea de huida sea más angustiante y compleja porque movilizarse no implica necesariamente una liberación. Es posible moverse, incluso alcanzar la otra orilla sin que eso implique que se logra escapar de aquello de lo que se pretende alejar. En este sentido, es muy significativo el verso: «los acuarios seducen a peces extraviados». Los acuarios normalmente contienen y limitan el espacio de los peces. Sin embargo, aquí aparecen como un elemento atrayente, que persuade a peces «extraviados». Estos peces han pretendido desplazarse, pero no saben cómo ni a dónde. Al final, el acuario los seduce como una posibilidad de refugio donde pueden moverse sin esa sensación de desorientación y pérdida, pero dentro de límites establecidos.

Por otro lado, la imagen «mientras en la otra orilla / los batracios cosechan humos / atados al maleficio de olvidar el camino», introduce otra forma de extravío. Los batracios que igual pueden estar en el agua o en la tierra, tampoco encuentran una salida. Su presencia amplía el universo acuático y natural, pero introduce una imagen extraña: cosechar humo, es decir, algo aparentemente vano, casi como una cortina que encubre la realidad. Y con ello, han sido condenados al olvido.

Como puede notarse, esta red aparece en distintas partes del poema y no en una sola estrofa. Sin embargo, no es la única red simbólica que se percibe. Otra que puede encontrarse tiene que ver con el agua. Las imágenes relacionadas con este elemento atraviesan el poema. Encontramos peces, acuarios, aguas que descienden, sirenas, lluvia… En algunas partes se asocia al extravío y al desplazamiento. En otras, aparece como un elemento renovador, donde la «serpentina de aguas» nos corona. Aquí se introduce un colectivo humano por primera vez. El sujeto poético forma parte de ese conglomerado y juntos son consagrados o reconocidos. Así, el agua otorga una posibilidad de regeneración y alegría. Aunque como se lee más adelante, no termina de consolidarse.

En la cuarta estrofa aparecen las sirenas, esos seres mitológicos que, en la Odisea, solían encantar a los hombres y hacerlos perder el juicio. En el poema, además, están borrachas. Su misión sigue siendo la de perder a los hombres, pues invitan a escapar hacia un espacio rocoso. Esto puede ser, a la vez, un destino o un peligro. Finalmente, el poema termina con «tanta lluvia a cuestas». Este cambio de la percepción es notable: si bien antes el agua parecía renovación o conducir al escape, se convierte en una carga.

El tiempo también construye una red importante: «una baraja de tiempo raído», «a veces volvemos al volver», «de pronta primavera», «rápido temblor de calendarios», «en esta hora de fatigado encuentro». El tiempo no se presenta como una sucesión ordenada de acontecimientos. Al contrario, desde un inicio se muestra como un concepto deteriorado. El adjetivo raído se adjudica a todo aquello que está desgastado y deslucido. Al trasladar la cualidad al tiempo, pareciera que perdió su vigor y función de ordenar los acontecimientos.  

El verso «A veces volvemos al volver» produce una sensación de circularidad. Regresar a un lugar, aquí, es como una acción que se repite sobre sí misma. Las otras asociaciones al tiempo, finalizando con «rápido temblor de calendarios» hacen que el tiempo se perciba como un medidor que ya no mide, por lo menos no con la misma calidad que antes. Se repite en sí mismo y, además, es inestable. El tiempo sacude a las personas y los eventos.

Otra red, menos evidente pero igual de interesante la presenta el juego. Se hace mención a los juegos de cartas y al ajedrez. El primero alude e introduce al azar y a la incertidumbre. El segundo juego agrega la estrategia. Al investigar sobre el significado de «pasado en séptima casilla», encontré que un peón pasado es el que no tiene peones adversarios que puedan detener su avance y, si llegó a la séptima fila, indica que está muy cerca de convertirse en una pieza de mayor valor. Sin embargo, eso no implica que lo haya logrado, ya que puede ser detenido.

Resulta por lo menos curioso que el sujeto poético aparezca justo en este verso. Así, se identifica con la pieza, no con quien controla la partida. Esto supone que se percibe en un proceso de transformación, que ha avanzado mucho, pero a la vez, se siente en una posición de vulnerabilidad. Su triunfo no depende solo de él sino de las situaciones que lo rodean.

Después de esa aparición del sujeto poético, hay tres versos terribles: «búsqueda angustiada en las cornisas/ rápido temblor de calendarios/ y tanta lluvia a cuestas». En primer lugar, las cornisas son lugares elevados que se encuentran al límite de las casas. El verso sugiere estar al borde tanto físico como emocional. Refleja un intento por encontrar una salida o una respuesta. Se referiría a ese estado y situación que sugieren los versos anteriores, que, aunque ha avanzado mucho y está a punto de la transformación, hay temores, ansiedades que lo hacen sentirse o ir al límite.

La metáfora «rápido temblor de calendarios» sugiere que el tiempo parece ir más rápido de lo que desearía. El temblor transmite la ansiedad,—y hago ver que lo que sigue es una interpretación mía que no está validada por el texto—, de ver cómo se escapa entre los dedos la vida y el tiempo para lograr lo que se desea.

Por otro lado, el último verso es muy intenso. La lluvia algunas veces simboliza llanto, tristeza, melancolía. Nuevamente hago ver que la siguiente es mi interpretación, porque el poema concluye aquí y no dice el porqué: el sujeto poético estaría cargando con un gran peso emocional, un historial de sufrimientos o dolores acumulados de los que no se puede desprender. Esto explicaría la vulnerabilidad que se observa.

Pareciera que el sujeto poético no ha logrado escapar. Ha llegado a una posición desde la cual busca una salida, pero, al mantener sus cargas, no la encuentra. Si bien el título es Huida, el texto no presenta una fuga consumada. En tal sentido, la huida más que un desplazamiento logrado, representaría un deseo de escape. ¿Quién desea escapar y de qué? No lo dice con claridad. El sujeto poético huiría de un mundo que lo ha herido o está intentando huir de sí mismo y de su propia historia. Estas posibilidades no son excluyentes.

Y justamente aquí introduciré otra posibilidad interpretativa relacionada con mi propio contexto. Al pensar en si era una historia personal o no, regresé al primer verso: «En el gobierno de cómplices botellas». ¿Qué implicaba gobierno?, ¿el poema se refería a un colectivo?, ¿o a alguien que se dolía de un gobierno de bebedores? Al investigar, encontré que, según la Asale, en países como Panamá, Cuba, República Dominicana, y Puerto Rico, la palabra «botella» tiene otra connotación. En estos, se refiere a las personas que obtienen favores o puestos debido a prebendas otorgadas no por su valía sino por clientelismo o nepotismo y que suelen no cumplir con sus funciones.

Eso me causó mayor sentido, porque en mi país, Guatemala, hemos vivido gobiernos llenos de personas que tienen un puesto, no por sus cualidades, sino por favores recibidos. La palabra «cómplices» refuerza esta lectura. No se trata solamente de personas beneficiadas por un sistema de corrupción y privilegios, sino que participan, de una u otra forma, en su sostenimiento.

Esto, a la larga, nos ha dejado grandes cicatrices que han dañado a toda la sociedad, pues el mensaje que llega a la población es que lo importante no es hacer bien ni cumplir con la ley, sino conseguir un favor del gobierno de turno.

Desde esta otra lectura, ha sido un azar la selección de gobiernos que, al final, nos han desgastado, dejando los sueños y aspiraciones como ciudadanos, ocultos, sin poder manifestarse ya sea por represión —que la hemos vivido, y muy fuerte— o, como ha sucedido últimamente, por alienación y desgano. Ante cada nueva elección de autoridades, nos hemos encontrado con grupos que buscan seducirnos. No voy a negar que, en la última elección, fui una de esos peces extraviados que se dejó embelesar. Aunque tenía reservas sobre las posibilidades de transformación dentro de un sistema que nos limita, mantuve la esperanza en un posible cambio.  

Los batracios de la otra orilla representarían otra forma de participación en ese mundo deteriorado. Sin embargo, no me atrevería a asignarles un referente político específico.

Hay una continuidad: el extravío no solo es individual, puede ser el de una sociedad que perdió sus referentes. Hay destellos de esperanza o cambio como señalan los versos «Desde los cielos / la serpentina de agua nos corona / de fresca sugerencia». Sin embargo, en esta, como otras veces, la esperanza se ha truncado.

Le encuentro mucho sentido al verso «A veces volvemos al volver», pues los guatemaltecos tenemos la «manía» de creer en el sistema y participar cada cuatro años en elecciones que nos hacen volver a lo mismo.

La siguiente enumeración podría sugerir un deseo de abandonar o relajar nuestro cumplimiento con las obligaciones, los mecanismos de identificación y las relaciones que organizan este mundo. Nos hace preguntarnos si basta el deseo de un cambio, cuando también nosotros nos relajamos en nuestros cumplimientos. O si es válido y sí se puede abandonar un sistema que determina las condiciones de nuestra existencia. ¿Es posible encontrar otra orilla sin reproducir las mismas estructuras? ¿o abandonarlas por el descuido de todo?

El verso «de pronta primavera» tiene un gran significado para mí. Hará unos tres años, muchos nos empeñamos en buscar un cambio y le atribuimos un poder y un sentido a un «acuario» dentro del gran acuario que es el sistema. Lo comparamos con otra época que fue como una primavera para nuestro país, antes de la intervención de Estados Unidos para derrocar al presidente Jacobo Árbenz. Supusimos, extraviados como estábamos, que las condiciones eran similares a antes de la intervención. Creímos que haríamos volver a la primavera. En el poema, la ausencia de señales de primavera refuerza la decepción: no hay indicios claros de renovación. Nosotros tampoco encontramos esos indicios actualmente.

Y en cuanto a los cantos, esos cantos gregorianos que evocan solemnidad, espiritualidad y trascendencia, también pueden verse desde esta perspectiva sociopolítica. Desde esta interpretación tan mía, podrían representar discursos que apelan a ideales de redención, cambio o salvación, pero que terminan convirtiéndose en otra forma de seducción y engaño. La combinación de lo religioso y lo mitológico podría evocar el encuentro entre un lenguaje de solemnidad y trascendencia y una atracción que resulta desastrosa, que conduce hacia una salida poco segura. Así, las promesas de liberación y cambio de las campañas políticas podrían operar como los cantos de sirena: seducen con la posibilidad de llegar a otra orilla, pero no necesariamente conducen a ella.

Finalmente, si pensamos el poema desde esta visión política, al llegar a la última estrofa estaríamos ante un sujeto que participa en una situación nacional cuyas reglas no controla. Aunque en lo individual pudiera haber logrado avanzar y tener una posición importante en la dinámica social, se da cuenta que sigue siendo una pieza más dentro del juego. No está fuera del tablero y tampoco por encima de las reglas que los otros, los que manejan el poder, imponen. Desde esta lectura podemos comprender mejor la tensión planteada en los últimos versos. El sujeto está al límite, en riesgo; mientras tanto, todo lo demás presenta un desgaste acumulado, un continuo de situaciones negativas que resultan pesadas, creándose una atmósfera de desesperanza.

Conclusión

Huida no habla de un escape logrado. Más bien, se concatenan una serie de imágenes que hacen vislumbrar que el sujeto poético se plantea un mundo caótico en el que la huida pareciera un deseo más que un hecho. Ya sea que perciba su mundo como una realidad sociopolítica o no, es un mundo donde lo importante y lo natural se trastocó y aunque no quisiera formar parte, tampoco puede dejarlo. Así, la huida, me parece, señala la impotencia de cambiarlo o dejarlo.

Por otro lado, estoy consciente que el autor no estaba pensando en mi país, pero cabe suponer que Huida sería una expresión de desencanto ante un contexto sociopolítico marcado por la corrupción, el clientelismo y las complicidades que sostienen un sistema de privilegios. El sujeto poético parece buscar una posibilidad de desprenderse de esa realidad y renovarse. Sin embargo, él mismo se da cuenta que abandonar ese mundo no es sencillo y termina reconociéndose como una pieza vulnerable en una partida cuyas reglas no controla.

No necesariamente está denunciando desde fuera. Vale aquí hacerse una pregunta: ¿está cuestionando solamente a quienes se benefician de la corrupción o expresa su decepción ante una sociedad que ha normalizado esa realidad deformada?

BrendaCarol Morales
 
Guatemalteca. Licenciada en la Enseñanza del Idioma Español y Literatura y una maestría en Formación Docente; exbecaria de la RAE. Trabaja como curriculista en el Ministerio de Educación y catedrática en Efpem, (Universidad de San Carlos). Miembro de PEN Guatemala. Fue redactora y editora de la revista Tinamit. Ha publicado en periódicos, revistas y diversas antologías. Sus libros: Vagabunda de la noche (poesía) y Soy una chica muy mala (cuentos). Actualmente, integrante del panel de Poesía lunar y redactora para SabersinFin.