Por: Sinaí Vallejo Villagómez y Enrique Canchola Martínez
Universidad Autónoma Metropolitana
Facultad de Medicina, UNAM.
Ciudad de México, México.
Reflexión en el Día Mundial de la Lucha contra la Depresión
El 13 de enero, es el día internacional de la depresión, este día se nos invita a tener una reflexión sobre lo que implica una de las pandemias silenciosas contemporáneas que más deterioran la salud mental y corporal del hombre contemporáneo. No se trata de un estado de tristeza transitoria, sino de una patología sistémica, que rompe el equilibrio homeostático del espíritu con el cerebro y el organismo en general.
Porque se conmemora el 13 de enero de cada año el día internacional de la lucha en contra de la depresión, algunas de las razones son; porque enero es uno de los meses más difíciles emocionalmente, debido al efecto Post-Navidad, la posterior soledad y por las presiones económicas del nuevo año, además por estar cerca del tercer lunes de enero (Blue Monday), considerado el día mas triste del año. Sin embargo, no se tiene una fecha exacta de su instalación, aunque se popularizó a partir de 2015.
La Arquitectura del Desaliento
Desde la perspectiva neurocientífica, la depresión es una alteración muy importante de la dopamina, serotonina, y la noradrenalina, entre otros muchos neurotransmisores que participan en la modulación del estado de ánimo, la percepción del espacio y del tiempo y en funciones cognitivas fundamentales del individuo. Dicha alteración de neurotransmisores, altera el neuroconectoma y la plasticidad neuronal de muchas estructuras nerviosas relacionadas con la memoria, la atención, las emociones y la felicidad, y provoca una elevación crónica muy importante del cortisol que mantiene al individuo en un estrés permanente y un estado mental alterado.
Depresión: laberinto Multifactorial
La depresión es una enfermedad multifactorial y polifacética. Su etiología incluye factores genéticos, alteraciones neurológicas causadas por adicciones, neurotóxicos como thiner y otros solventes, o malnutrición que deja al cerebro sin los precursores químicos para la síntesis de los transmisores nerviosos y los traumas psicológicos por el maltrato físico y mental que activa los circuitos nerviosos del miedo, la ansiedad, el apego y la ignorancia.
La Pandemia de la Modernidad
Para entender mejor la depresión se requiere conocer no solo la neurobiología, sino también analizar el deterioro del humanismo en esta época de conectividad total y soledad absoluta, donde el entorno hiperestimulante requiere una adaptación rápida que no permite la construcción de una salud mental adecuada.
La depresión, es una pandemia física y mental que no distingue edades ni estratos sociales, afecta a más de 300 millones de personas en el mundo, lo que representa más del 3.8% de la población mundial. Es una enfermedad donde el dolor moral se somatiza y el cuerpo manifiesta lo que el cerebro no puede procesar para adaptarse y vivir con alegría.
Hacia una Consciencia Sanadora
Estar conscientes y reconocer la depresión no es un acto de debilidad, sino un ejercicio de honestidad intelectual y biológica, ya que el tratamiento para la recuperación de esta enfermedad, exige un abordaje transdisciplinario que incluye, la farmacología para restaurar la función sináptica y la psicoterapia que reconstruye el sentido de la existencia y configura la inserción social del individuo.
En SaberSinFin, hacemos un llamado a la empatía basada en el conocimiento. Debemos desestigmatizar la enfermedad mental para permitir que la luz de la ciencia y la calidez de la humanidad rescaten a quienes hoy se encuentran atrapados en el infierno del alma. Porque comprender la biología del dolor físico y mental que causa la depresión, es el primer paso para aceptar las bases neurobiológicas de la alegría y la esperanza por la vida. Sin olvidar que en el cerebro-mente es donde se representa la desdicha de la existencia humana, pero también es el lugar donde se construye la libertad.
No debemos olvidar que el abordaje de la depresión, dada su naturaleza multifactorial, exige una intervención transdisciplinaria. No basta con silenciar el síntoma; es preciso recodificar la respuesta del organismo ante la vida.
Enrique Canchola Martínez
13 de enero de 2026



























