Al mediodía fluye la luz,
de sus cándidos ojos.
Del umbral del oleaje sensual,
brotan las flores del llano frondoso.
En las sombras marchitas
lucen los pastales sus encantos.
Las bocas hambrientas,
buscan la fuente de los sarmientos
Los deseos como viento,
mueven los dulces follajes,
en busca de la hoja dorada,
que clama desesperada
en la espesura del monte.
De sus ojos de ensueño,
fluye la luz cuando aparece el oleaje
de la paloma salvaje
volando en el oblicuo paisaje.
En sus ojos de cielo,
brota la pasión y celo.
Escucho la melodía,
de la paloma salvaje
que enciende el ramaje.
Enrique Canchola Martínez
29 de noviembre de 2023




























