La luna creciente dibuja en el cielo
las rutas secretas de nuestra memoria:
un mar de emociones sobre lo pensante,
lo animal tomando las riendas
pidiendo respuestas que el cielo calla.
Vibración roja, eco de lo primario,
los ejércitos del deseo trepan aprisa,
suben por la atalaya de los días,
despliegan banderas sobre los sueños
y reclaman un trono en nuestra fe.
En la Matrix todo parece estar escrito,
las penurias escalan el alma,
nos mueven como piezas de un juego antiguo,
donde cada paso duele,
y caemos un poco más en la trampa.
Las entidades menores susurran al oído,
engañan al guardián con promesas de cielo,
y en el frontispicio de lo invisible,
desaparecemos como niebla
en los pasadizos de nuestra mente.
Pero aún queda un refugio en la palabra,
una chispa que ilumina lo oscuro,
porque en lo frágil vive lo eterno,
y aunque el guardián caiga en su sombra,
la luz siempre renace en los ojos
que luchan para poder mirar de verdad.
Abel Pérez Rojas #Abelperezrojaspoeta





























