
Una investigación desarrollada entre 2020 y 2023 advierte que la soledad crónica estaría relacionada con una reducción en la expectativa de vida. Además de afectar la salud mental, esta condición altera el sueño, debilita el sistema inmune, eleva los niveles de cortisol —hormona del estrés— y se asocia con enfermedades cardiovasculares. Así mismo, refleja una sociedad desigual, atravesada por barreras como la “soledad administrativa” provocada por la burocracia en el sistema de salud.
Por primera vez en Colombia se aplicó en pacientes con cáncer la escala de soledad de la Universidad de California, en Los Ángeles (UCLA), un instrumento estandarizado compuesto por 20 ítems que evalúan la percepción subjetiva de conexión social. La herramienta permitió identificar tres formas de soledad: la no deseada, vivida con sufrimiento; la deseada, buscada como espacio de introspección; y el aislamiento social, entendido como la desconexión física de otras personas.
Aunque estas categorías se pueden confundir o superponer, su diferenciación es fundamental, pues, según explica Adriana Valderamar Jiménez, doctora en Salud Pública de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL), “la sociedad no está preparada para reconocerlas ni para responder a sus efectos. La soledad no es solo un fenómeno individual: también es producto de condiciones sociales adversas”, subraya.
En el seguimiento a una cohorte de 400 pacientes, realizada durante dos años, se encontró que quienes presentaban niveles moderados o altos de soledad no deseada tenían un riesgo significativamente mayor de morir. Este hallazgo refuerza la necesidad de tratar la soledad como un determinante social que impacta directamente en la salud y la expectativa de vida.
Factores estructurales como la burocracia en el sistema de salud, el debilitamiento de las redes familiares y comunitarias, la precariedad económica y la presión cultural por ocultar la vulnerabilidad aumentan el riesgo de caer en una soledad crónica. Además dificultan la búsqueda de ayuda o acompañamiento. “La soledad es el desgaste de una sociedad desigual, y estas carencias estructurales terminan aislando aún más a quienes ya están en situación de vulnerabilidad”, advierte la investigadora.
El panorama de la salud mental en Colombia es preocupante. Una encuesta del Ministerio de Salud y Protección Social, realizada en octubre de 2023 a 3.430 personas, reveló que el 66,3 % ha enfrentado algún problema de salud mental en su vida. Esta proporción es aún mayor entre las mujeres (69,9 %), pero también resulta alarmante entre los hombres, quienes, debido a normas sociales que inhiben la expresión de la vulnerabilidad, tienden a experimentar mayores niveles de soledad y a evitar la busca de ayuda profesional.
“Soledad administrativa” profundiza la situación
A partir de los resultados obtenidos con la escala de la UCLA fue posible clasificar a las personas en niveles de soledad bajo, moderado o alto. Sin embargo, la autora aclara que esta medición no capta la complejidad del fenómeno. La investigación identificó un tipo particular de aislamiento, el denominado “soledad administrativa”, producto de las barreras impuestas por la burocracia del sistema de salud.
En las entrevistas realizadas, por ejemplo, muchos pacientes expresaron sentirse más solos por el abandono de las Entidades Promotoras de Salud (EPS) que por la ausencia de familiares. En varios casos se trataba de hombres que no se atrevían a manifestar su dolor emocional por temor al estigma.
“Clasificar en niveles alto, moderado o bajo es una forma muy reduccionista, pero permite identificar quiénes están más solos”, explicó la investigadora. “Muchos me decían: ‘las EPS no me ayudan, me abandonan’. Y los hombres, por el mismo estigma, no pueden hablar de eso”.
Entre enero y julio de 2024 se registraron en Colombia 1.677 muertes por suicidio, lo que representa una disminución del 8,66 % frente al mismo periodo de 2023. No obstante, el 78,62 % de los casos correspondieron a hombres, lo que confirma una preocupante prevalencia en esta población. Esta tendencia persistente se ha relacionado con factores culturales que dificultan la expresión emocional y limitan las posibilidades de buscar ayuda, generando una especie de “epidemia silenciosa” que aísla y vulnera especialmente a los varones.
Aunque en algunos países se habla de la soledad como “la nueva pandemia”, el debate sigue abierto. Estudios internacionales han asociado la soledad crónica con el deterioro de la salud mental e incluso con un mayor riesgo de muerte. En ese contexto, esta investigación aporta evidencia local a una preocupación que ya es global.
Ante este fenómeno social, la autora de la tesis insiste en que no se trata de medicalizar la soledad. “El problema no es que las personas se sientan solas de vez en cuando, sino que permanezcan atrapadas en un estado de aislamiento crónico sin apoyo ni comprensión”. En ese sentido, advierte que ignorar la soledad como un asunto de salud pública es permitir que el malestar emocional se convierta en una condición permanente.
Fuente: agenciadenoticias.unal.edu.co































