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La soledad nunca me miente

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Foto: Émile Séguin en Unsplash.com

-Sabersinfin Argentina-

Por: Carlos Pereira Cohen

En la columna de hoy también haremos un viaje, a otro mundo, Pero no al de las estrellas, sino a nuestro propio mundo interior, aprovechando la inspiración del aforismo de Emile Cirian, escritor rumano.
La soledad, como tema de reflexión podríamos decir que es un espacio íntimo. A veces se lo considera como algo negativo, como una carencia.


Hoy los quiero invitar a ver a la soledad desde una perspectiva diferente. En lugar de huir de ella, la podemos abrazar como un espacio íntimo. La podemos transformar en un santuario, en un lugar escencial para el autoconocimiento y la creatividad.
Se constituye con ella un pacto secreto de lealtad con mismo, un compromiso de no mentirnos, sin máscaras ni expectativas externas.


Se puede transformar en un espacio revelador, y al silenciar el ruido exterior, se manifiestan las verdaderas necesidades, deseos y miedos. Allí es donde descubrimos quien es uno realmente.


La soledad no es un destino para los desafortunados, sino la cita ineludible de los sabios. En escencia es un pacto de profunda lealtad con nosotros mismos, y en dónde la voz de nuestra intuición no se ahoga. En ese lugar podemos dejar de ser quienes los demás esperan que seamos, para empezar a ser quienes realmente somos. Luego de estar a solas con nosotros mismos podemos volver al mundo con algo más que ofrecer.


Mi poema, que lleva el título del aforismo, “La soledad nunca me miente” trata de llevar esta reflexión a la poética.

La soledad nunca me miente

Soledad, eres mi confidente
no por sola, un simple vacío,
en turbias aguas de cuerpo y mente
me encuentro con lo que es mío

Soledad, espejo implacable
en el silencio inevitable
donde culpa y dolor se comprenden
donde las máscaras se desprenden.

La soledad no miente, no traiciona
huye del engaño, queda la verdad.
Es la amiga que nunca perdona
la carcelera de mi libertad.

En la soledad queda una esencia
caen las excusas ostentosas
Dialogan mi ser y su conciencia
las verdades se yerguen poderosas

Hay un pacto secreto de lealtad
aunque duela no se puede evitar
la única opción es la veracidad
las certezas no se pueden callar

Dueña de todas mis memorias
corren los recuerdos presurosos
remembranzas que tejieron historias
sin pena y sin ninguna gloria

Soledad, la sombra de tu abrigo
me aparta del mundanal ruido lejano
Estoy sólo … pero estás conmigo
con lo bueno y con lo vano

En la soledad se tiñe el alma
con la tinta negra de la verdad
Después de la tormenta, la calma
privada de toda falsedad
.

Carlos Pereira Cohen es de nacionalidad boliviana, radicado en Argentina. Médico, poeta, saxofonista y piloto internacional de yate. Autor del poemario Los colores del amor.