– La Cueva de los Espejos –
Por: Alejandro Rivera Domínguez
Con la total complacencia del legítimo esposo de la marquesa, los dos amantes se dedicaron por completo a estudiar ciencia, filosofía y escribir.
Cirey se convirtió en un atractivo centro de discusión y creación. La lenta aceptación de las ideas newtonianas avanzaba entre debates y dudas. La marquesa de Chatelet, reunía muchos adeptos al novedoso sistema del mundo, incluso, el matemático italiano Francesco Algerotti, acudió a Cirey para trabajar con la marquesa. Trabajaron juntos en una obra que titularon Il newtonianismo per le dame. La obra fue muy bien recibida en Italia. De inmediato Algerotti y Gabrielle comenzaron la versión francesa.
Pronto apareció en las librerías la obra Les Eléments de la Philosophie de Newton, pero dado el machismo y desdén hacia las mujeres, pocos creyeron que Les Eléments hubiese sido escrito por la marquesa. El mismo Voltaire en numerosas ocasiones mencionó que la obra era producto del estudio y trabajo de Gabrielle.
A pesar de este reconocimiento del propio Voltaire, los historiadores, no siempre muy agudos y parciales, inclinaron la balanza y dieron por bueno que era Voltaire el autor.
No satisfecha con estas obras, pronto apareció, en 1736, una obra basada en la Optics de Newton; nuevamente la marquesa se dio a la tarea de divulgar los estudios sobre la naturaleza de la luz y los colores, admirablemente tratados en la obra de Newton.
A esto la marquesa añadió Lettre sur les eléments de la philosophie de Newton, que apareció en Le Journal des Savans en 1738. Se trató de una admirable obra de interpretación de la obra original.
En 1737, la Academié des Sciences anunció una competición dedicada al mejor ensayo sobre la naturaleza del fuego, fenómeno importante durante el siglo xviii. La idea central radicaba en dilucidar si el fuego era una substancia material o una forma de energía. Voltaire aceptó participar y comenzó una serie de experimentos junto con la marquesa. De la obra de Newton se desprendía que éste, creía que el calor resultaba del movimiento de partículas, pero no logró completar satisfactoriamente su hipótesis. La mayoría de los científicos de la época, creían que el calor debía manifestar peso, por tanto, al calentarse un cuerpo, debía incrementar su peso.
La experimentación de la marquesa con Voltaire, demostraron otros resultados. Calentaron y enfriaron al tiempo de pesar masas de hierro. Los resultados mostraron que el calor era un fluido sin peso.
Casi al término de la convocatoria, la marquesa decidió participar independientemente; trabajo a marchas forzadas día y noche. El trabajo presentado, lo tituló, Dissertation sur la nature et la propagation du feu. Las interpretaciones de la marquesa y Voltaire eran originales pero diferentes. Gabrielle afirmaba que diferentes colores, emitían diferentes cantidades de calor. Al final el premio fue para el gran matemático Euler y otros científicos. Amarga decepción para la pareja. La Academié des Sciences, decidió para enmendar un poco cierta injusticia, decidieron publicar ambos ensayos en un solo libro. Para no dejar dudas del talento de la marquesa pronto escribió la siguiente obra científica, la tituló Institutions de physique; la obra apareció en las librerías hacia 1740 pero no firmada por la autora. Las controversias no se dejaron esperar. La obra contenía elementos de las ideas de Leibnitz y Newton, discutía la física de todo el siglo xvii, era un excelente tratado de ideas sobre ciencia de todo un siglo. Gabrielle, solicitó a Maupertois que acudiera a Cirey para auxiliarla en las correcciones del libro, Maupertois llegó desde marzo de 1739 en compañía de un tal Koenig, Johannes Bernoulli (miembro de la famosa familia de matemáticos Bernoulli) y Voltaire. Unas semanas después, Voltaire, Maupertois y Bernoulli viajaron a Bruselas para atender otros asuntos. Koenig permaneció en Cirey como profesor de matemáticas de la marquesa. Dado que la obra no estaba firmada, la marquesa confió a Koenig que ella era la autora. Al mismo tiempo, la obra recibía el beneplácito de la Academié. No obstante, al regresar Koenig a Paris, y como un claro ejemplo de envidia y machismo cínico, declaró que él había escrito la obra. Pocos creyeron tal declaración, al tiempo que la obra se publicaba y adjudicada a la marquesa, callaba bocas entre los hipócritas de la corte, que al fin reconocieron que la marquesa era ¨algo más que la amante de Voltaire¨. A partir de entonces, Gabrielle se convirtió en una mujer muy admirada y respetada. De inmediato Gabrielle se embarcó en la obra cumbre de su vida, la traducción del Principia Mathematica de Newton.
La traducción directa del latín al francés y los comentarios es, aún hoy, la única traducción de la obra newtoniana al francés y de esta lengua, a otras lenguas romances incluido el español.
La traducción comenzó en 1745 con avances lentos, incluso con la ayuda del matemático Clairaut. Al fin, durante 1747, la traducción fue finalizada, aunque la publicación fue póstuma.
Tiempo antes, la marquesa entabló relaciones apasionadas con otro militar más joven que ella, el marqués de Saint Lambert. Se dice que las cartas entre los amantes, se consideran las más apasionadas del siglo xviii, por su contenido y calidad literaria. Como resultado de esta pasión, la marquesa quedó embarazada.
No era posible adjudicar un padre oficial a la criatura, y aunque era común el embarazo con paternidades dudosas, la marquesa continúo su obra; sabía que corría peligro de muerte, hasta el último momento lo dedicó a la traducción y anotaciones. Una niña nació el 4 de septiembre de 1749. Emille Breteuil Le Tonellier, marquesa de Chatelet-Lamont, falleció a consecuencia de la temible fiebre puerperal. Tenía 42 años.
Su vida y determinación iluminan la obscuridad del tiempo y, aunque la historia oficial la coloca en un lugar marginal, la otra historia leída con mente crítica, la convierte en una de las más poderosas voces femeninas de todos los tiempos.
Alejandro Rivera Domínguez, integrante de la Asociación de Estudios del Pleistoceno.




























