
No me canso de escribir ni de agradecer
a ese Creador que da sentido a mi existir.
El aire entra en mis pulmones sin que lo note,
y al hacerlo, mis labios solo quieren bendecir.
Gracias por cada aliento que cruza mi pecho,
por el susurro del viento que acaricia mi oído,
por la luz que ilumina mis días sencillos,
y el perfume del mundo que vuelve todo vivo.
Palpo la textura del amor en cada latido,
en cada gesto de perdón que surge sincero.
Hablar de este don es un milagro bendito,
una llama divina en mi corazón entero.
No son solo sentidos lo que debo agradecer,
es la gracia de amar lo que más me conmueve.
El dador de vida ha puesto en mi ser
la capacidad de sentir y amar sin que pese.
Hoy desperté con el alma rendida a este don,
mirando la vida con ojos llenos de gratitud.
En cada respiro, en cada palabra y emoción,
agradezco que mi amor sea reflejo de su luz.
Gracias a mi Creador por este día tan puro,
por permitirme ver, tocar, oler y vivir soñando.
Pero, sobre todo, doy gracias por este bien seguro:
la capacidad de amar sin miedo ni quebranto.
Hoy desperté amando, y eso es lo más sagrado,
mi alma vibrando por el regalo otorgado.
La vida es un poema que el amor nos ha dictado,
y mi gratitud es el canto que siempre le he dado.
Salvador Calva Morales #Salvadorcalvamoralespoeta




























