Como cascadas en el cuerpo
van cayendo las que marcaron
que no olvidaban
lo que comunicaban
sin decir nada.
Aquí estoy, del otro lado del espejo,
sin esperar que las situaciones
sean diferentes,
sin reproches del ayer,
con la frente en alto,
mirando un atardecer
de esos que se recuerdan
con la frescura
del sonido en la Voz
única
que me habita.
Mariela Peruffo. Argentina































