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Las seis de la tarde

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Imagen por: Umut İzgi en Pixabay

Por: Ariana Magaña Narváez

Cuídate de estar solo
cualquier día a las seis de la tarde,
cuando el ocaso te apaga las velas
que repelen fantasmas.

Los perros ladran a las seis
cuando la bruma lame la tierra
y se desangra un dios en el horizonte.

Dagas de nostalgia secan las hojas
mientras el día nos agoniza en los brazos.
Los muertos se levantan
cualquier día a las seis de la tarde.

Esta hora está más muerta que noviembre.
Cuídate de la tristeza de las seis
y del grito aterrador de las aves en las copas.

Escóndete a la vista de todos
para que no te alcancen las noticias
de las seis de la tarde.

Sudan los muros.
Efigies de recuerdos azotan la aldaba,
y por las grietas de la loza
se desliza el miedo
para beber ansiedades
y presagios de muerte, sin azúcar.

Las cortinas se han bajado
a las seis de la tarde.
Todos corren;
corre la gente escuchando la radio
para volver a casa.

Dichoso aquel que lo esperan tras la ventana.
Dichoso aquel que hiende el silencio
para conversar con dios.

Y pobres de aquellos
que se enfrentan sin armas
a una tarde cualquiera
en punto de las seis.

Ariana Magaña Narváez es astróloga, actriz, docente y escritora. Dirige: Arti Bello Producciones.