Por Hiram A. Cervantes
Si enero fue el mes de los misterios y la razón, febrero se ha revelado como un mapa de lo que no siempre queremos ver: las mentiras digitales, los silencios de la historia y las conexiones que nos salvan. Aquí les comparto mi recorrido por seis lecturas que, de una forma u otra, sacudieron mi brújula este mes.
1. Cómo mentir en internet – Adrián Chávez
Comencé el mes con un manual de supervivencia. Con mucho sarcasmo e ironía Chávez nos recuerda que internet no es un lugar, sino un lenguaje codificado que es usado para conquistar nuestra atención. Seguramente le es familiar el término clickbait, o anzuelo en la jerga del marketing y la comunicación digital; Adrián Chávez explica con maestría la forma en que charlatanes nos seducen y nos venden una realidad conveniente. Escribe jugando a que tú buscas mentir en internet, pero terminas con una lectura rica en consejos y formas para evitar sucumbir a las paparruchas de otros.
2. Los muertos no hablan – Chrys Sainos
De la virtualidad salté a la piel que sólo deja marca en el papel de una carpeta de investigación. Sainos explora con una narrativa punzante el vacío que deja la violencia, las historias que quedan inconclusas y vidas pendientes que no dejan sanar las heridas de la ausencia. Es un libro que no da respuestas fáciles, prácticamente no da respuestas; de ahí que se sienta como revisar un archivero de un Ministerio Público de cualquier Ciudad de México, aunque se ambienta en Puebla. Con esta antología de cuentos, Sainos nos obliga a sostenerle la mirada a la tragedia. Una obra que demuestra que la literatura es un refugio para la memoria colectiva y que las víctimas dejan huella.
3. Ansibles, perfiladores y otras máquinas de ingenio – Andrea Chapela
A mitad de mes, la ciencia ficción de Chapela me ofreció un espejo fascinante. Sus relatos no hablan de galaxias lejanas, sino de un México donde la tecnología y la intimidad bailan y se ríen de nosotros. Se trata de una antología de cuentos de ciencia ficción. Vale la pena recordar que la ciencia ficción se caracteriza por plantear una premisa narrativa en la que la tecnología (y no la magia o el destino) motivan un dilema moral presente y real que el lector puede explorar. Como diría Ray Bradbury: “La ciencia ficción es la descripción de una realidad irreal”. Y Andrea Chapela nos lleva a un México irreal que sentimos muy real y presente; vamos, hasta en un cuento retrata hermosamente la cultura del tianguis ambulante en la Ciudad de México, más cercano a nosotros no se puede. Es una exploración brillante sobre cómo nuestros deseos más humanos sobreviven (o se transforman) frente a los algoritmos y la biotecnología.
4. El lenguaje del corazón: *Crónicas de un gato viajero* – Hiro Arikawa
Hubo un momento de pausa y ternura con la historia de Nana y Satoru. Este libro es un bálsamo y lo conocí porque mi mamá inició un grupo de lectura hace un año. Ella es una gran apasionada de las letras, es su refugio, y adora fomentar la lectura y comentar sus lecturas; por ello, buscó, no solo la compañía de otros, sino también el dirigir a un grupo, estableciendo su dinámica, sus tonos, sus lecturas. A inicios de año, su grupo (lectores perseverantes) eligió esta lectura y para mí fue un gran acierto, pues no me pude contener y me lo agoté en una noche de arrebato lector que me llevó hasta las lágrimas.
Y es que creo que los autores japoneses tienen el talento de encontrar la belleza en los pequeños detalles y espacios de la vida humana. En esta ocasión Arikawa nos lleva a seguir el viaje de Satoru, un adulto joven que tiene una complicación de vida y debe encontrar a alguien que se haga cargo de su gato, Nana. La narración la desarrolla el gato, quien con ingenio y mucha destreza nos describe cada persona que visitan, siendo parte del pasado de Satoru; conocemos desde la infancia de este personaje que parece estar huyendo o buscando algo. Al final, es un viaje que expone el infinito amor que se tienen dos amigos de diferente especie; nos enseña que la lealtad no necesita grandes discursos y que la vida, en su brevedad, es un viaje que vale la pena compartir. Hace unos meses murió mi perro, Kira Alejandra Cervantes; este libro me recordó el vínculo que nos une todavía y que me está esperando del otro lado, agitando la cola. Preparen los pañuelos, porque Arikawa sabe tocar las fibras más sensibles de nuestra humanidad.
5. Contramilitancia – Luis Jorge Boone
Casi al cierre, Boone me invitó a cuestionar las etiquetas. No soy nada conocedor de poesía; diría que es el género que más trabajo me cuesta, pero mi incomprensión ha dejado de ser obstáculo para disfrutarla. Contramilitancia es un libro de poesía inspirada en la saga de Star Wars; no forma parte del canon, se inspira en él. El resultado es una serie de pensamientos que llevan desde el amor hasta la rebeldía; una defensa de la duda frente al dogma y de la historia personal frente a la masa. Es un libro que se siente como una conversación necesaria en tiempos donde todo parece invitarnos a la polarización. Se siente como un bálsamo para un corazón rebelde.
6. Ni venganza ni perdón – Julio Scherer García
Terminé el mes dejándome llevar por la coyuntura, el morbo y el deber cívico de estudiar y juzgar a los poderosos. Seré contundente: soy apartidista; para mí todos son idiotas que no merecen el poder y aborrezco a los tontos que les dan la razón a críticos de la democracia, al comportarse como porristas en un América VS Pumas, por conveniencia o ignorancia (da igual). La política no es futbol y Julio Cesar nos demostró hace siglos que en ella tampoco hay lealtad (¿Et tu, Brute?).
Por su parte, Scherer demuestra que sólo es un junior consentido, con el ego herido, tratando de justificarse, que vive del legado de su padre, que no tiene habilidad ni criterio jurídico y confirma los rumores de que trafica influencias. Es un delincuente confesando sin percatarse. Las primeras 100 páginas del libro pinta un mundo irreal (y no es ciencia ficción), como si no recordáramos los errores de un López Obrador iracundo e irracional; le construye un pedestal, mientras revela a un emperador berrinchudo que a todos denigra e insulta si no le rinden pleitesía. Nos revela, sin querer, a AMLO como lo que es: un hombre pequeño con ambiciones desmedidas y sin escrúpulos, además de profundamente ignorante.
Un buen amigo me decía: el libro es la confesión implícita de varios delitos, que sorprende siendo él abogado; ese nivel de descuido solo habla de alguien que ha normalizado profundamente la ilegalidad. En el mejor de los casos, Scherer es un hombre débil que, aun dándose cuenta de los terribles errores en las decisiones presidenciales, no fue capaz de decirle NO a AMLO. De todo lo que supuestamente señala de otros, es cómplice manifiesto y de conocimiento pleno.
Quizá seamos pocos los que todavía leemos con criterio y valoramos críticamente a quienes ejercen el poder. No puedo saber el motivo de ello; sólo me toca aceptar que somos los menos quienes vemos su débil carácter. Por el bien del país y de su futuro, no podemos claudicar; debemos seguir leyendo y juzgando cada acto que realicen, cada atropello y abuso en el que incurran, con la esperanza de que pronto llegarán refuerzos y una nueva generación se volverá a indignar por estas payasadas. Nos traen como el payaso de las bofetadas de León Felipe.
Eventos lectores del mes
Este mes tuve la oportunidad de comentar Ansibles, perfiladores y otras máquinas de ingenio con Andrea Chapela, gracias al grupo de lectura Lectores por Pasión (@proyectolectores_ en Instagram). De entrada, es una autora muy agradable. Yo le pregunté por su inspiración para escribir el cuento “Ahora lo sientes”. Trata de Ramírez, una mujer muy talentosa para algo ilegal: puede usar la tecnología para entrar a mente de las personas y modificar sus recuerdos, sentimientos e intenciones. En un México futurista, la tecnología ha permitido juzgar el pasado de una persona desde su perspectiva, conociendo sus intenciones; bajo esa premisa, el derecho penal evolucionó a buscar emociones que revelen intención o arrepentimiento por los actos; ya no sólo se juzgan los actos y los daños.
Chapela me contestó que se inspiró en el caso de violación grupal a una joven, conocidos como los Porkys, unos juniors y privilegiados que abusaron de sus circunstancias para salirse con la suya y no recibir su merecido castigo. Ella pensaba: aun con la más avanzada tecnología, los mexicanos encontrarían una forma de darle la vuelta que sería aprovechada por los más ricos y sus hijos. Y de eso trata el cuento: una historia sobre los costos de salirte con la tuya. También le pregunté sobre su opinión en relación a si la tecnología nos acerca a la justicia o a otros valores. Su respuesta fue muy contundente: No, porque deriva de nosotros y por añadidura siempre será imperfecta; no puede cambiar deficiencias que ya traemos por ser humanos ni acercarnos a esos valores que siempre nos serán lejanos.
Como abogado litigante, ese cuento y esa conversación fueron semillas para futuras reflexiones. Estoy seguro regresaré a estos pensamientos cuando el caso correcto se presente y las haga necesarias.
Apuntes finales
Si algo une a estos seis autores, es la negativa a aceptar la realidad tal como nos la presentan. Escribimos porque no basta nuestro silencio y la realidad no nos es suficiente. Escribir y leer son actos de rebeldía que nos permiten encontrarnos entre el caos y la pobreza humana. No se trata de cambiar al mundo, sino de cambiarnos a nosotros e influir, si bien nos va, en quien nos lea; por eso leo, por ello no dejo de escribir. Esta realidad no merece mi silencio, sino mi tinta.
Hiram A. Cervantes, Escritor y litigante mexicano































