Hoy, mi poesía va llena de esperanza,
un faro de luz en la tormenta gris y violenta.
Me dirijo a ti, bondadoso lector,
que crees en la verdad como en la brisa suave
y sabes que en el fondo de tu ser habita la fe.
Suplico que en tu pecho arda la llama
de la fe profunda, acompañada del esfuerzo,
que tus pasos sean firmes, guiados por la tenacidad,
pues los frutos dorados de promesas aguardan,
justo al doblar la esquina de la existencia,
tan cerca de ti, en cualquier momento.
La vida es un suspiro fugaz,
un vuelo de colibrí regresando a su nido.
En esa rapidez, el tiempo se nos escurre
sin darnos cuenta.
Por eso debes actuar con voluntad resuelta
y hacer que cada instante florezca en tu jardín.
Mis promesas no son meras palabras al viento,
son prendas de bienestar,
de un vivir pleno,
siempre que sigas los caminos del bien.
Pues la felicidad es un regalo breve,
pero lleno de la dulzura que la vida nos regala
en momentos.
Vive entonces este tiempo corto
con el corazón abierto a la bondad,
que la paciencia, el amor y la gratitud
sean tus compañeros fieles en este viaje,
y que tu felicidad sea el fruto
de esos valores eternos.
Te aconsejo caminar con humildad y justicia,
que el respeto sea la brújula de tu andar,
la solidaridad, la mano que ofrezcas al caído.
No te apartes de la senda del perdón y la verdad,
y hallarás paz en tu alma
y luz en tu destino.
Salvador Calva Morales #Salvadorcalvamoralespoeta































