Inicio Artículos Artículos de Política De resentimiento y manipulación política

De resentimiento y manipulación política

502
Imagen del autor NEOSiAM 2024+ en PEXELS

– La Historia Jamás Contada –

Hace exactamente cuarenta años, en mayo de 1985, un amigo y yo fuimos a ver BELLE DE JOUR, película de culto de Luis Buñuel, a la Casa de la Cultura. Al salir me propuso tomarnos una copa para comentarla a gusto. Lo hicimos así literalmente, y tras este frugal drink, él paró un taxi para que me llevara a casa.

En el camino surgió una conversación de los más interesante entre el conductor y yo sobre un tema no era otro que la Política, pero no la electoral, sino la cotidiana: la incesante interacción entre los miembros de un grupo social con todas sus particularidades e idiosincrasias personales en cuanto a puntos de vista, actitudes, teorías, propuestas y acciones.

Él me decía que había levantado su propia encuesta entre sus clientes acerca de cómo veían las cosas y que todos estaban en contra del Gobierno. Le pregunté entonces si le habían señalado específicamente lo que NO les gustaba, porque si la gente no podía identificar puntualmente la causa de su molestia, entonces el mismo Gobierno dirigiría ese enojo contra sus propios enemigos políticos, sus OPOSITORES, culpándolos de lo que pasaba. Imputación que por arbitraria o infundada que resultase, la gente acabaría asimilándola y comenzaría a actuar en consecuencia…

Es un viejísimo truco pero que siempre funciona, como podemos leerlo en la ya clásica ANIMAL FARM –“Rebelión en la Granja”- de George Orwell, el mismo autor de NINETEEN EIGHTY-FOUR –“1984”-, donde se culpa de todo lo que vaya mal en esa Granja de cuento de hadas a Snowball, el defenestrado líder de la rebelión que expulsó a los antiguos propietarios humanaos, mientras que el otro líder, el también cerdo Napoleón, es quien ahora reina. (Para un ejemplo del Mundo real y mucho más reciente, sólo acuérdense del Sexenio pasado…)

Desde la perspectiva del conocimiento, siempre es importante, incluso crítico, dejar establecidas OBJETIVAMENTE las conexiones o relaciones entre las cosas y así poder acceder recursivamente a éstas a través de su encadenamiento  causal o lógico, siendo esta propiedad el fundamento de una Historia científica, con todas sus implicaciones, mientras que para fines de manipulación, la historia de las cosas debe ser en principio irrecuperable, siendo cualquier pretendida justificación “histórica” (?) tan sólo una forma -y no la única ni la más importante- de racionalizar, esto es, dar apariencia de racional a algo que no lo es. (Precisamente el propósito del Ministerio de la Verdad en la distopía “1984” es desaparecer de la memoria colectiva todos los hechos (reales) que resulten discordantes con la Verdad oficial proclamada por el Gran Hermano, recurriendo al tipo de maniobras que a estas alturas del partido todos conocemos de sobra.)

Pero una vez considerada la posibilidad de INHIBIR efectivamente la crítica racional o intelectual espontánea que suscitan los hechos mismos, recurriendo a la propaganda, el adoctrinamiento, la censura o la supresión de quienes piensan diferente, queda por analizar el curioso aspecto de cómo es posible canalizar el disgusto contenido de los sujetos individuales, de orígenes tan diversos e impredecibles como éstos, y dirigirlo contra determinados personajes o grupos (principalmente étnicos o religiosos, aunque también pueden ser de género,  profesionales o económicos, como los que se convierten en blanco de ideologías que pasan por socialistas o “de Izquierda” (en versión 4.T tal vez)).

El recurso es trivial a más no poder, pues basta con lograr que los sujetos a manipular se identifiquen y mimeticen con alguna gran ABSTRACCIÓN colectiva tradicional como Pueblo, Raza, Patria, Iglesia, Proletariado (o “Pobretariado”, en su defecto), etc., que suene lo suficientemente masiva, anónima. desposeída o perseguida, para que el demagogo individual o corporativo “la tenga hecha”. (El nazismo -y no sólo el histórico alemán- es un claro ejemplo de ello.)

Como lo analicé en un artículo anterior, (CHAVORRUCOS EN LA POLÍTICA), el gobiernista de hoy ES el gobiernista de ayer, pues en su juventud ya criticaba a quienes criticaban al Gobierno de entonces, pues siempre se trató de su propia actitud ante el Gobierno más que del signo o desempeño de alguno en particular. Son éstos los que constituyen el grupo activo, los activistas de los movimientos restauradores del Hombre (o la Mujer) Fuerte, el Caudillo, el Partido Único, los que dan el paso (de ganso) al frente, movidos por el RESENTIMIENTO acumulado por años y trasmutado por la propaganda.

Vean por ejemplo a la turba que asaltó el Capitolio: todos andaban en pleno “viaje”, pero ya no histórico sino mítico, pues EL SUEÑO DE LA RAZÓN SÍ QUE PUEDE PRODUCIR MONSTRUOS (Goya).

¿O qué piensan ustedes, conscientes lectores?

Fernando Acosta Reyes (@ferstarey) es fundador de la Sociedad Investigadora de lo Extraño (SIDLE), músico profesional y estudioso de los comportamientos sociales.