– La Historia Jamás Contada –
¿Cuántos de los artefactos caseros de todo tipo: mecánicos, eléctricos, electrónicos, etc., que en su momento prestaron un gran servicio, yacen arrumbados en calidad de basura prácticamente en casa de todos? Sin duda quienes hacen favor de leerme semana a semana tendrán su propia lista o inventario personal de los que eran sus favoritos y, por eso precisamente, aún no se deciden a deshacerse de ellos.
Tal vez con las nuevas tecnologías al alcance: conceptos, diseños, materiales por supuesto y técnicas de fabricación, puedan reciclarse funcionalmente algunos (o muchos) de ellos. Pero más que confeccionar una lista, tarea imposible para un solo individuo o incluso un equipo, dada la interminable variedad que constituye su esencia misma, mi propósito aquí es delinear un enfoque (aproximación, acercamiento) que supere el típico de la “sociedad de consumo” que sólo ve en ellos materia de coleccionistas de “vintage” y, por lo tanto, exclusivamente de intercambio comercial, como en las conocidas -y populares- series de “cazadores de tesoros” de la basura. (En lo personal, si me dedicara a ello, seguramente le pondría a mi negocio, aprovechando mi nombre, “José Fernando – Antigüedades”, es decir, PepeNando Antigüedades, ni más ni menos.)
Ya entrando en materia, si de rescatar la funcionalidad se trata, el enfoque debe ser necesariamente TÉCNICO, esto es, basado en el conocimiento comprobado y comprobable de su funcionamiento, desde los principios generales o científicos hasta su realización práctica última, es decir, de todo el espectro tecnológico propiamente dicho, que involucra también el conocimiento íntimo del ambiente, tanto natural como humano, para el que se pensó el artefacto, que siempre está evolucionando.
Un ejemplo reciente fue el de un transmisor para radiocontrol con una alimentación convencional de 3 voltios, pero que puede hacérselo funcionar con una de las nuevas baterías de iones de litio de 3.7 voltios, con tan sólo colocarle en serie un diodo rectificador del tipo 1N4001 en serie, que al introducir una caída de potencial de 0.7 voltios, da exactamente: 3.7 – 0.7 = ¡3 voltios!, con la ventaja adicional de ser estas últimas recargables, como le expliqué al vendedor, un joven muy atento -en ambos sentidos- que seguramente aprovechará el dato.
Este es un procedimiento típico de la ingeniería inversa o en reversa (reverse engineering), que retrocede desde el resultado final de una implementación técnica específica hasta un punto en que pueda llegarse al mismo resultado aunque por un camino más conveniente según nuevos criterios. (Un enfoque del que podría beneficiarse el propio Gobierno para realizar sus tareas tradicionales por medios más eficientes -o incluso más económicos- pero del que el burócrata promedio parece ser incapaz siquiera de concebir, para ya no hablar de aplicar.)
Se trata entonces de superar la etapa del mero consumidor pasivo -el objeto de la mercadotecnia- y pasar al de no sólo operario o incluso técnico en mantenimiento o reparador, sino de ingeniero amateur que va más allá de lo dado. (Como nos sucedió -y sorprendió- en la Universidad, cuando añadimos cables a las videocaseteras tanto para verlas en varias pantallas como para mejorar su sonido con un booster de radio-reproductor de automóvil, ”mejoras” obvias pero que causaron sensación y, mejor todavía, imitadores… ¡en 1987-90!)
En esa época el acceso relativamente masivo a información técnica especializada sólo era posible a través del SECOBI, un servicio todavía manejado burocráticamente, pero con el desarrollo de la Internet abierta, hoy es posible acceder a incontables sitios DIY (Do It Yourself = ”hágalo usted mismo”) que ofrecen (aunque con desigual calidad, hay que decirlo) tutoriales prácticamente para todo.
Así que anímense y dénse de alta como MEJORADORES de su propia tecnología doméstica, preservando lo mejor o más entrañable de ella a la vez que la ACTUALIZAN, integrándola a los sistemas contemporáneos, incluso -¿por qué no?- la Internet-of-Things, hoy tan de moda, además de resultar una excelente ERGOTERAPIA para prevenir la depresión y males afines.
¿Qué les parece la propuesta?
Fernando Acosta Reyes (@ferstarey) es fundador de la Sociedad Investigadora de lo Extraño (SIDLE), músico profesional y estudioso de los comportamientos sociales.































