Por Enrique Canchola Martínez
Te busco en cada estancia de mi mente,
en cada pliegue oculto del pensar,
donde tu sombra suele descansar
como un suspiro dulce y persistente.
En cada sinapsis, fuego latente,
tu nombre arde sin querer cesar,
y en cada impulso nervioso al pasar,
te siento viva, íntima, presente.
Te hallo en los deseos más profundos,
en cada anhelo que mi ser desvela,
como un temblor que agita mis segundos.
Y aunque mi carne a tu calor anhela,
te llevo en pensamientos tan fecundos
que el alma entera por tu amor clama .
Enrique Canchola Martínez 25 de octubre 2025




























