Con el final del 2024, concluyó mi primera incursión en el Servicio Público Federal y, como muchos de los episodios de mi corta vida, la atesoro en mi memoria como una gran aventura. Me dediqué a defender los derechos de las personas frente a bancos y aseguradoras. Laboré durante 6 años con la convicción de quien cumple un deber, no quien ejerce un privilegio. Mi puerta siempre estuvo abierta y mi atención dirigida al vulnerable y necesitado; ni el crujir de mis tripas se anteponía a mi compromiso de atender. Se me dio la oportunidad de compartir con México y su gente parte de la privilegiada preparación con la que fui bendecido, al defender al ciudadano común ante un adversario poderoso, como lo son las Instituciones Financieras. Y todo eso me hizo muy feliz.
Hoy, vuelvo mi mirada al cielo y el agradecimiento es lo principal que florece de mi pecho; agradecido por la confianza que el Lic. Oscar Rosado, presidente de la CONDUSEF, depositó en mi trabajo y en mi joven y gallarda visión. Esa confianza es el origen de mi experiencia en la CONDUSEF, pero fue la piedra fundante sobre la que cimentó mi compromiso y esfuerzo.
Genuinamente, espero que los resultados de mi compromiso y esfuerzo estén a la altura de las expectativas del Lic. Rosado. Pero, por mi parte, me llena de orgullo el entregar una defensoría de oficio con menos asuntos perdidos, con mayor número de monto recuperado y sorteando, superando, cada reto y adversidad, como lo fue la austeridad e improvisación que caracteriza a la administración de MORENA, como lo fue el COVID-19, como lo es la acartonada e ineficiente cadena de mandos que acompañan el servicio público. Me siento orgulloso de haber logrado liderar exitosamente a más de 30 servidores públicos a lo largo de todo el país y teniendo yo menos de 30 años al entrar.
Me decían recientemente que sentir este orgullo me aleja de otros servidores públicos, generando envidia e incomprensión. Pero, nadie más que yo va a reconocer la valía de lo luchado y prefiero distinguirme de esos otros que no tienen ni orgullo, menos resultados. Además, fui muy feliz ayudando a otros a salir de sus problemas, levantando peso de sus hombros. En un país donde la estupidez es el consuelo ante la amenaza de la corrupción, prefiero mi orgullo por el trabajo y los resultados; no robé, no mentí ni traicioné, cumplí. A diferencia de muchos otros con mayores responsabilidades, yo sí cumplí y serví a México desde mi primera oportunidad y a pesar de mi juventud.
Los números son fríos: logré recuperar más de 688 millones de pesos a favor de usuarios vulnerables, sin acceso a un abogado y teniendo un alcance nacional del servicio de defensa. Y estoy seguro de que habría logrado más, de haber tenido un superior que supiera de la materia, de haber tenido más recursos y más manos, de haber tenido más tiempo. El resumen de mis resultados son los siguientes:

Como se puede ver, los resultados siguen una tendencia de disminución constante de asuntos desfavorables, pero un aumento del total. Se hizo más con menos, dicho en todos los sentidos.
Incluso, derivado de la austeridad, no sobra decir que los defensores, incluyéndome, ganábamos menos que en administraciones anteriores. Pero, fui afortunado de poder compartir trinchera con servidores públicos tan comprometidos con su trabajo y deber hacia los usuarios de servicios financieros. Fui testigo de su vocación. De eso también me siento agradecido, pues fui privilegiado de contar con su respaldo y apoyo en los momentos difíciles.
Personas como Elizabeth Noriega, vicepresidenta jurídica, fueron fundamentales para lograr implementar mi visión de trabajo al equipo a mi cargo; de igual manera, Margarita Villanueva, Arturo Estrella, Tomás Barroso, Alicia Hurtado, Arturo Velásquez, Victoria Cárdenas, Luis Enrique Canchola, Mariana Soto, Miguel Sandoval, Sergio De La Cruz, Roberto Tejero, Ricardo López, Helder Cosió, Jorge Kuk, Elisa Herrejón, Paty Sánchez, Sandra Juárez y todos aquellos que cambiaron mi visión del servicio público. Este espacio no me basta para recordar a toda persona ni mencionar todo acto digno de recordarse; empero, sepan esto: gracias a todos ustedes.
Y me voy agradecido por lo aprendido. Formé parte de la historia de un organismo de 25 años de trayectoria e inevitablemente, ello acarrea el comprender y compartir las lecciones que derivan de su historia. Aprendí, desde sus entrañas, de toma de decisiones en esta clase de organismos, a distinguir la forma de dirigirse a un comité o a una reunión de equipo, a atender quejas e inconformidades, haciéndome responsable de los actos y decisiones de mi equipo frente al usuario del servicio.
Nunca me escondí de ningún usuario ni evadí los casos difíciles. Por el contrario, aprendí a ejercer un liderazgo positivo, desde el frente de combate y con el ejemplo. No podía pedir al equipo a mi cargo que dieran un buen servicio, si yo me escondía en mi oficina, como otros mediocres que manchan la imagen del servicio. De no haber tenido la oportunidad y aprovecharla con valor, no tendría este aprendizaje.
Por último, con amargura me doy cuenta que la CONDUSEF surge con una trascendencia más simbólica y discursiva que efectiva en la defensa de los derechos de los usuarios; es una medida consecuencia del desastroso manejo del sistema financiero a finales del siglo XX, como taparle el ojo al macho ante las barbaridades cometidas desde tiempos de PRI. Me parece que, en sus 25 años, ninguna administración ha tomado a esa Comisión con la debida importancia, ante su rol de defender los derechos de los usuarios. En una relación contractual, el usuario es infinitamente más impotente frente a cualquier institución financiera, pues se trata de una relación naturalmente asimétrica, de consumo, de la que se puede abusar. A la CONDUSEF no se le han dado los dientes, menos los recursos, para ser un efectivo contrapeso en una relación social que necesariamente debe ser mediada por el Estado. Para defender derechos, se requiere de profesionales competentes, capacitados, bien pagados y motivados; siendo claros: los esfuerzos discursivos de la CONDUSEF no son suficientes y no ayudan cuando lo que se requiere es acceder a la justicia.
El Lic. Rosado dice seguido en sus discursos: “la educación financiera será conductual o no será”. De mi parte, pienso: lo veo difícil porque considero insuficiente la perspectiva y el repetirlo en discursos con funcionarios bancarios no cambia la necesidad de abogados y consejo legal competente que debería proporcionar la CONDUSEF y que sí tiene el potencial de modificar la conducta de bancos y aseguradoras. Este organismo ya no requiere dar más cursos ni pláticas, requiere dientes para generar incentivos diferentes en bancos y aseguradoras. Requiere de recursos para ejercer lo que sí le falta y urge: supervisiones más ambiciosas y estrictas, sentencias más costosas para bancos y aseguradoras, multas efectivamente cobradas. Será conductual en la medida en que se logre modificar la conducta de bancos y aseguradoras para apegarse a la Ley y el respeto de los derechos de los usuarios; de lo contrario, se queda en una frase fácil y que bien podría salir de la actual CNDH. Simplemente, la educación no es suficiente en un sistema rapaz y abusivo, sin defensa efectiva para los usuarios.
Por mi parte, estoy en la etapa de regresar a mi mundo ordinario: el litigio. Quiero pensar que mi trabajo de estos 6 años forma parte de una larga obra, cuyo objeto es la construcción de un México más justo, un asunto a la vez, y le toca a alguien más hacer su parte. Como toda aventura, mi paso por la CONDUSEF me transformó y ahora, es el momento de regresar a casa con lo conquistado, con lo aprendido y aceptando lo sacrificado. Termino con la satisfacción de regresar a casa sin deber nada a nadie, habiendo ganado mi libertad y mi nombre. Me parece que ya no le debo nada a México y, por ello, mi lugar ya no está en el Servicio Público. Como otros patriotas, estaré atento siempre al llamado, pero ha terminado esta aventura.
Se invita a consultar:
https://x.com/oscarrosado61/status/1854593147356999821
Los datos de la tabla pueden ser comprobados vía el procesador estadístico: https://webappsos.condusef.gob.mx/Estad_Pub/
Asimismo, invito a comprobar vía Portal Nacional de Transparencia: https://www.plataformadetransparencia.org.mx/Inicio
Hiram A. Cervantes, Escritor y litigante mexicano, X: HacyKac




























