Hoy, doce de diciembre, alzo mi voz,
a Ti, Señor, mi eterno agradecimiento;
por darme salud, por darme aliento,
y por la energía de seguir en Tu amor.
A mis casi ochenta y un años de andar,
me permites soñar, crear y escribir,
ser productivo, dar sin desistir,
y en Tu luz cada día caminar.
Por setenta y dos años he cumplido fiel
la manda que el abuelo Joaquín me dejó,
rezando con él, como él me enseñó,
a la Virgen, en su manto tan fiel.
¿Fue su premonición o acaso el destino,
un milagro en secreto que Tú le diste?
Hoy cumplo la oración que me pediste,
honrando Tu amor en cada camino.
Gracias, mi Dios, por mi fe que no muere,
por la guía de María en cada jornada,
por mi vocación de ayudar en la nada,
y las obras que Tu gracia me concede.
Tres veces digo: gracias, gracias, gracias,
por sostenerme en el bien y la lealtad,
por enseñarme que en la humildad
se siembran las semillas de Tu verdad.
Salvador Calva Morales #Salvadorcalvamoralespoeta































