
Milda, detuviste tu carroza en mi jardín,
mientras tus palomas rodeaban mi cabeza.
Me susurraste al oído tus canciones,
y mi corazón, vuelto loco, ahora te reza.
Vuelves cada amanecer cuando digo tu nombre,
escucho el aleteo de las aves que te anuncian
y siento mi espíritu florecer.
Tu belleza me tiene cautivado,
tu feminidad invade todos mis sentidos.
Me descalzo ante ti,
y me rindo, perdido en tus latidos.
Estoy intoxicado de tu esencia,
vivo para amar, sin miedo, sin condena.
La libertad es mi bandera,
y tú, diosa, mi guía en esta guerra.
Milda, cúbreme de besos,
no me dejes sin la tentación de cada día,
déjame caer en tus brazos,
y olvidarme del tiempo en tu belleza exquisita.
Salvador Calva Morales #Salvadorcalvamoralespoeta



























