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Osos, guerreros indomables y viejos sabios

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Foto: Pixabay

Entre los animales de poder encontramos, repetidas veces, la imagen del oso. Este ser majestuoso, fuerte, corpulento y feroz, no puede disimular su poderío.

Aun cuando se le ve tranquilamente caminando en el bosque o jugueteando con el tronco de un árbol, su imagen imponente nos advierte de su fuerza y su agresivo comportamiento.

Si agregamos a ello las fauces, su enorme cabeza y sus garras de hasta 12 centímetros de largo, indiscutiblemente sabemos que un oso es toda una bestia ante la mirada de cualquiera.

Se le ha representado a veces como guardián, a veces como viejo sabio. Y es que este animal tiene mucho de ambos.

¿Qué mejor guardián para un niño que un oso? Por esto se colocan en las camas y cunas de los pequeños que se aferran a ellos y se sienten seguros a su lado, aun cuando hablamos de un tierno oso de peluche. El oso representa, sin duda, una fuerza que pocas criaturas se atreverían a desafiar.

Si exploramos los símbolos, emblemas y armaduras de guerra, encontraremos una y otra vez la imagen de este animal. Desde Artemisa, diosa de la guerra en la cultura griega, que se acompañaba de un oso; hasta los vikingos que portaban sus pieles, garras y cabezas para asustar a sus oponentes y adquirir las cualidades de este animal.

A lo largo del continente americano se adoptó como tótem y se crearon objetos de poder en su honor. El tótem del oso pertenecía a los más sabios o a quienes tenían mayor liderazgo y experiencia.

Si tu guía y protector es una bestia de 200 kilos que puede correr a 50 kilómetros por hora, entonces estarás más que seguro.

Por otro lado, debemos mencionar también porqué se le ha asociado a la sabiduría. Y es que para que un oso pueda hibernar, debe alcanzar un objetivo importante antes de que lo alcance el invierno.

Durante la hibernación que puede durar entre 150 y 210 días, el oso no se alimentará ni estará en constante movimiento. De hecho su metabolismo se hace mucho más lento y con ello demanda menos energía. Pero, ¿Cómo sobrevive 150 días sin comer?

El oso, durante las estaciones previas al invierno, debe comer 40 kilos de alimento diarios, para duplicar su peso y la grasa corporal y de esta manera sobrevivir a la hibernación.

Podemos decir que el oso prevé los tiempos de vacas flacas y hace lo que tiene que hacer previamente para soportar los momentos de escasez. Una vez más nos encontramos con una lección que nos brinda la naturaleza.

¿Cuántas veces hemos intentado ahorrar, administrarnos para los tiempos difíciles y hemos fracasado en el intento?

El oso es precavido porque de lo contrario moriría, pero no estamos tan alejados de esa realidad. También las personas hablamos de procurar nuestras necesidades básicas: alimento y techo; y aun así la mayoría llega a fin de mes sin solvencia suficiente, es entonces cuando uno se arrepiente de haber gastado en cosas innecesarias, y jura que el próximo mes no será igual.

¿Qué harías tú, querido lector, si te anuncian que habrá un periodo de escasez? ¿Saldrías cada día a conseguir el equivalente a los 40 kilos de alimento que necesitas?

Oso polar. Foto: Pixabay

No dudo que haya quien se vaya al otro extremo. Lo vimos en las compras de pánico que se hicieron durante la pandemia. Mucha gente compró tanto que inclusive después del confinamiento, les había sobrado.

Esto es lo que debemos aprender, ¿Cuánto es necesario conseguir y gastar?, ¿Cuándo vendrán tiempos de escasez y qué tenemos que hacer para prevenirnos, sin exagerar?

No me quiero extender demasiado hablando de las cualidades del oso y su significado como animal de poder, pero es necesario, si hablamos de sabiduría, mencionar que los maestros, monjes y ermitaños que se internan en la montaña por largos periodos para reflexionar y meditar, adoptan un estado parecido al del oso en hibernación.

Si nos aisláramos la misma cantidad de días que el oso, sin distractores, sin redes sociales, sin teléfono celular, ¿cuánto podríamos aprender de la vida, solo estando en reflexión con nosotros mismos?

Un oso que sale de la cueva después de hibernar representa al maestro que vuelve de la montaña. Por eso los viejos sabios eran dignos de ser representados con esta criatura.

Los animales se asemejan en muchas conductas a nosotros, y nos dan grandes lecciones también. Pero el ser humano, más que aprender de ellos, se ha concentrado en beneficiarse del reino animal.

Por cierto que el oso ha sido estudiado por una característica particular, y es que los investigadores no se explicaban cómo es que el oso perseveraba su musculatura durante la hibernación, si estaba escaso de movimiento por tanto tiempo.

A través de varios estudios se encontró que tienen una enzima que evita la distrofia muscular, y por supuesto, a partir de ese descubrimiento se ha intentado obtener dicha enzima para tratamientos humanos. “Suero de oso”, le llaman, te dejo un enlace con esta información: https://www.esquire.com/es/ciencia/a40726301/suero-oso-hibernacion-inyectar-humanos/

Aunque aún no se ha logrado emplear con beneficios considerables, lo quise mencionar porque este es un claro ejemplo de cómo siempre nos beneficiamos de todo lo físico, biológico y material de la naturaleza.

Sé que esto es parte del proceso de la existencia y del equilibrio en la tierra. Pero no podemos quedarnos solo con los beneficios materiales, en el comportamiento y su analogía con nuestras conductas podemos descubrir grandes mensajes.

El oso será siempre un gran maestro, es el tótem por excelencia. Lo fue antes, lo es ahora y lo seguirá siendo, si es que sobrevive a nuestra huella ecológica.

¿Ahora entiendes por qué sonrío cuando veo a un bebé tener un oso de peluche a su lado?

Tótem: oso.

Cualidades: sabiduría, valentía, protección, consciencia.

Artículo del libro: Etología y caractitud. Tomo I. De venta en Librería León.

Salvador Calva Morales tiene una amplia trayectoria en las áreas de Educación, la Medicina Veterinaria, la Zootecnia y la Literatura.
Cursó dos licenciaturas: Medicina Veterinaria y Educación Media Superior, dos maestrías, una en Administración y otra en Docencia Universitaria. Tiene un doctorado en Administración de Negocios. Recibió el doctorado honoris causa por The England and Wales University, en Londres, Inglaterra.
Recibió cuatro doctorados honoris causa por instituciones mexicanas e internacionales.
Su labor altruista ha sido reconocida ampliamente.
Desde 1982 fundó y preside el Sistema Universidad Mesoamericana, con ocho campus universitarios en México.
Autor de treinta libros de poesía y ensayos educativos.