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Arcoíris: pacto de la divinidad con el hombre

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Imagen de autor Valeria Boltneva en PEXELS

ConoSer Bien

Si quieres ver un arcoíris, tendrás que aprender a disfrutar de la lluvia.
Paulo Coelho

El 3 de abril de cada año se celebra el Día Mundial del Arcoíris, cuyo objetivo es el de resaltar el fascinante fenómeno óptico y meteorológico que ocurre cuando los rayos solares atraviesan las gotas de la lluvia dando como resultado un halo de luz multicolor, fenómeno conocido con el nombre de “arcoíris”. Este día fue establecido en 2009 por el Comité Internacional del Arcoíris, una organización sin fines de lucro con sede en Taiwán.  

El Día Mundial del Arcoíris no solo celebra la belleza de este fenómeno natural, sino que también promueve valores como la diversidad, la inclusión y la esperanza. El arcoíris se ha convertido en un símbolo universal de paz y armonía, recordándonos la importancia de la convivencia y el respeto mutuo en nuestras sociedades.  

La palabra “arcoíris” está compuesta con “arco” y también “iris”, refiriéndose a un arco de colores que se ve en el cielo cuando sale el Sol después de llover. El Diccionario de la Real Academia Española lo define como: “Fenómeno óptico que presenta en forma de arco de bandas concéntricas los siete colores elementales, causado por la refracción o reflexión de la luz solar en el agua pulverizada, generalmente perceptible en la lluvia”.  

El arcoíris se produce por la refracción y reflexión de los rayos solares en las gotas de agua suspendidas en la atmósfera. Aparece sobre el horizonte, al lado opuesto del Sol, como un arco luminoso de 7 colores y con un ángulo de entre 40 y 42 grados respecto a la luz incidente, dándonos las bandas de color que observamos: rojo, naranja, amarillo, verde, azul, añil y violeta, además de dos colores invisibles al ojo humano, pero se percibe como calor, el infrarrojo y el ultravioleta. 

Son varias las culturas que le han dado especial importancia al arcoíris, por ejemplo, en la leyenda de Gilgamesh, que proviene de los sumerios, que fue la primera civilización mesopotámica, el arcoíris es el “collar de pedrería de la gran madre Ishtar” -diosa del amor y la guerra, de la vida y de la fertilidad- que se levanta hacia el cielo como una promesa de que nunca olvidará estos días de la gran inundación que destruyó a sus hijos. 

En la Mitología griega, el arcoíris era una diosa mensajera entre el cielo y la tierra llamada Iris, hija de Taumante y la oceánide Electra. Para los nórdicos en su Mitología, el arcoíris era un puente que unía Midgard (el mundo de los hombres) y Asgard (el mundo de los dioses) custodiado por el dios Heimdall. En la Mitología incaica, el arcoíris era considerado la personificación del dios Kuychi. La figura de esta deidad se asociaba con la llegada de eventos benéficos y nefastos. 

El filósofo griego Aristóteles, en su tratado “Meteorológicos o Meteorología” fue el primero en tratar con seriedad al arcoíris. Según Raymond L. Lee y Alistair B. Fraser, “A pesar de sus muchas fallas y su atractivo para la numerología pitagórica, la explicación cualitativa de Aristóteles mostró una inventiva y una coherencia relativa que no tuvo comparación durante siglos. Después de la muerte de Aristóteles, gran parte de las teorías sobre el arcoíris consistieron en reacciones a su trabajo, aunque no todas ellas fueron acríticas”. 

El físico, teólogo, inventor, alquimista y matemático inglés, Isaac Newton, pudo explicar que el arcoíris es producto de la descomposición de la luz, resultado de una experiencia personal, ya que, tras de encerrarse en una habitación totalmente oscura donde la luz del Sol entraba únicamente a través de un pequeño agujero; con la ayuda de un prisma triangular de cristal Newton pudo observar que se podía apreciar en una de las paredes del prisma un espectro multicolor. Fue el primero en explicar cuál es la naturaleza y el origen de los colores.  

La Biblia nos dice en el Antiguo Testamento (hacia el siglo VII a. C.), que el arcoíris fue creado por Dios tras el Diluvio universal. El arcoíris aparecería como muestra de la voluntad divina y para recordar a los hombres la promesa hecha por el propio Dios a Noé de que jamás volvería a destruir la tierra con un diluvio. La figura del arcoíris se asemejaba a los labios de la boca enviando un beso divino, con la parte superior visible, la divina, y la inferior invisible, la material. 

En Génesis 9:13-17 se lee: “¹³Mi arco he puesto en las nubes, el cual será por señal del pacto entre mí y la tierra. ¹⁴ Y sucederá que cuando haga venir nubes sobre la tierra, se dejará ver entonces mi arco en las nubes. ¹⁵ Y me acordaré del pacto mío, que hay entre mí y vosotros y todo ser viviente de toda carne; y no habrá más diluvio de aguas para destruir toda carne. ¹⁶ Estará el arco en las nubes, y lo veré, y me acordaré del pacto perpetuo entre Dios y todo ser viviente, con toda carne que hay sobre la tierra. ¹⁷ Dijo, pues, Dios a Noé: Esta es la señal del pacto que he establecido entre mí y toda carne que está sobre la tierra.” 

Pero ¿por qué Dios eligió ese fenómeno meteorológico, el arcoíris, para indicar su promesa de que nunca destruiría a la humanidad con las aguas del diluvio? 

Una parte de la respuesta a esa pregunta es entender que la palabra empleada en la Biblia en Génesis 9, para arco es “qéshet”, palabra hebrea que usa en el Libro de la Ley para referirse tanto a un arco de batalla como a un arcoíris¹, es decir, posee tanto un significado militar de un arco utilizado en batalla (Habacuc 3:9), como también el de un arcoíris (Ezequiel 1:26).  

El haber colocado un arco en las nubes en Génesis 9 para indicar la promesa de Dios de no destruir más a la humanidad, algunos estudiosos sugieren que es la muestra de que Dios renunció a usar su arma contra la humanidad. Otros afirman que el arco de Dios no tiene una cuerda para poder colocar una flecha, lo que lo hace inutilizable.  

Una explicación interesante para el pasaje bíblico fue propuesta por el rabino medieval Nahmánides, también conocido como Rambán, que vivió en España en el siglo XII d. C. Nahmánides interpretó la acción divina con el arco en Génesis 9 de la siguiente forma: “De hecho es la forma en la que los guerreros (arqueros) invierten las armas en sus manos cuando piden paz a sus enemigos”. 

Para Nahmánides, cuando un arquero deseaba pedirles la paz a sus oponentes, invertía el arco hacia sí, demostrando no estar dispuesto a disparar más flechas. Una analogía moderna para entender esta práctica es la forma como entregamos un objeto puntiagudo a alguien en la mesa: colocamos ese objeto hacia nosotros, con el mango hacia la persona que lo recibirá. Tal gesto indica que no hay peligro para el receptor del objeto. Así, como tradicionalmente el arco(íris) está apuntando hacia arriba, el arco estaba apuntando hacia el propio Dios, y no hacia la humanidad. 

Simbólicamente, amable lector, el arcoíris tiene múltiples significados, entre ellos, esperanza, renovación, equilibrio, pacto de paz, gloria de Dios y un nuevo comienzo. Se asocia fundamentalmente a la idea de que algo bueno surgirá después de un momento difícil, es decir, “llegará la calma después de la tormenta”. 

Jorge A. Rodríguez y Morgado, titular de la columna y el programa ConoSER bien. Twitter: @jarymorgado, correo electrónico: jarymorgado@yahoo.com.mx. Colaborador destacado de: Sabersinfin.com

Referencia:
https://noticias.adventistas.org/es/por-que-dios-usa-un-arcoiris-como-simbolo-del-pacto/#:~:text=Tal%20gesto%20indica%20que%20no,y%20no%20hacia%20la%20humanidad.