lamí el clavo ardiente que con dulzura
hundiste en mi palma
fue tal mi ceguera que a tu sonrisa
respondí con otra igual
el daño estaba hecho
no fue el moho que acompañó la injerencia
fue el contento
¡el perverso goce cómplice del abuso!
que terminó de hundirme en el fango
que a todos iguala
el que uniforma a sedientos lobos con zombis ovejas
después de besar la cruel escarpia
acaricié tu mano
bendije tu decisión
justifiqué tu actuar
con ceguera absoluta allané tu paso
con justa razón me siento culpable
nutrí sin querer la bestia sedienta de entrañas
la mole que destruye y arrasa
actuación y sufrimiento
ficción y dolor
la vida no lo es
si en los estigmas se va la existencia
la honra y toda ilusión
Abel Pérez Rojas (abelpr5@hotmail.com) es escritor y educador permanente. Dirige: Sabersinfin.com #abelperezrojaspoeta





























