Por Enrique Canchola Martínez. Universidad Autónoma Metropolitana. Ciudad de México, México.
En la formación de la conciencia, los llenos y vacíos mentales y la generación de pensamientos representan el espacio y el tiempo, donde la consciencia viaja y experimenta una experiencia objetiva-subjetiva, siguiendo el modelo matemático que propone que el tiempo transcurre de dos maneras:
(a) En forma discreta, en la cual los eventos se dan en momentos específicos y separados, y solo cuando existan eventos significativos para la senso-percepción, se forma conciencia, dichos eventos pueden estar distanciados, por días, meses o años.
(b) En forma continua, en la cual no hay interrupciones de la senso-percepción significativa y la conciencia fluye de manera continua, haciendo una reconstrucción Quálica de la imaginación que inducen los diferentes componentes mentales, constructores del significado perceptual y donde los elementos mnémicos forman la unidad sintética de los conceptos que pueden mostrar la realidad fenomenológica.
Como lo menciona el filósofo y matemático alemán Edmund Gustav Albrecht Husserl (1859-1938), cuando indica que la conciencia es un conjunto de actos vivenciales que tiene la facultad de percibir los fenómenos que construyen los objetos y sus relaciones.
De acuerdo con esta propuesta sobre la conciencia, no necesitamos experiencia previa alguna para poder distinguir los fenómenos que constituyen el aspecto fundamental de la síntesis conceptual que se encuentra en los entes percibidos para poder decodificarlos en nuestras redes neuronales.
El cerebro tiene la posibilidad de utilizar el modelo matemático que combina el espacio y el tiempo, en forma discreta y continua para construir la conciencia, ejemplo de ello es que, ante un estímulo constante, el neuroconectoma de la atención ubicado en el sistema reticular, bloquea la percepción, del evento por considerarlo no significativo, ya que representa un lleno temporal.
Mientras que, ante un estímulo novedoso, alternado en tiempo y espacio que deja momentos vacíos, los órganos de los sentidos permanecen en continua percepción y el cerebro en estado alerta y atento para decodificar el estímulo y realizar una reducción objetiva y orquestada que permita la programación de la conciencia y se pueda reconstruir el evento en una experiencia mental en las cuatro esferas mentales: subliminal, preconsciente o subconsciente, consciente y supra consciente.
En este modelo matemático conceptual del espacio y tiempo y sus formas discretas y continuas de transcurrir, es donde posiblemente, ocurran todos los sucesos del universo cerebro-mental, para formar la subjetividad, el cambio, la intencionalidad, la continuidad y la selectividad de la consciencia.
De acuerdo con la teoría de la relatividad del físico alemán Albert Einstein (1879-1955), el espacio-tiempo y los llenos y vacíos mentales, la conciencia y la inconciencia se vuelven dinámicos y adquieren superposiciones y entrelazamientos como en la física cuántica o formando curvaturas o inflexiones como en la teoría de la relatividad general, donde cada parte de la conciencia logra su propia velocidad perceptiva por los órganos de los sentidos y el Oculus Cerebralis u ojo interno se encarga de la decodificación para construir una emoción y pensamiento.
En la propuesta matemática, el cerebro y la mente, estarían conformando una sola entidad y como el espacio y tiempo, serían aspectos de la misma dimensión y estarían estrechamente vinculados, superpuestos y entrelazados formando una unidad, para formar la conciencia.
De esta manera, mente y cerebro, cerebro y mente, crean un andamio mágico-mental que permite viajar al pensamiento por la dimensión del espacio-tiempo hacia el futuro de manera usual.
Pero también permiten al pensamiento convertirse en un viajero por el espacio-tiempo del pasado, donde el viaje de la conciencia tiene como objetivo rescatar las memorias ancestrales.
Dicha posibilidad, desde el un punto de vista mental, conjugando, el pasado y el presente en el espacio-tiempo, nos permite vernos a nosotros mismos como una imagen especular en la conciencia.
Por otra parte, gracias a la percepción mental de la deformidad del espacio y tiempo mental, es que podemos viajar en el tiempo y encontrarnos en los andamios del universo físico y mental.
Finalmente, gracias a estos procesos mentales, que podrían estar modulados por relaciones fisicomatemáticos, podemos crear y recrear diferentes y nuevas percepciones que afloran en la mente descriptiva o encubierta y formular nuevos pensamientos, figuras mentales e ideas llenas de materia nueva y el cerebro como un Agujero Negro mental pueda atrapar materia y tiempo, en nuestra conciencia y aumentar el neuroconectoma, con lo cual se aumenta la masa cerebral, que admitiera un cambio eficiente de nuestra manera de percatarnos, concebir y analizar la existencia de la vida y construir una conciencia universal en el espacio y tiempo.
Lecturas
1.-Fenomenología de la conciencia del tiempo inmanente, Editado por Martin Heidegger, Trad. de Otto E. Langfelder, Nova, Buenos Aires, 1959
2.- El modelo matemático del espacio-tiempo
José Fernando Pascual Sánchez
Contextos, ISSN 0212-6192, Nº 17-18, 1991, págs. 231-256
3.- Shahen Hacyan (1995). Relatividad para principiantes. Fondo de Cultura Económica.
Enrique Canchola Martínez. Profesor e investigador de la Universidad Autónoma Metropolitana-Iztapalapa. Ciudad de México, México. 20 de diciembre 2023





























