Por Salvador Calva Morales
Gardner,
abriste ventanas
donde antes había muros.
Llegaste a decirnos
que la mente humana
no florece de una sola manera,
que el talento no habla
con una sola voz,
ni camina por un solo sendero.
Durante demasiado tiempo
quisieron medir a todos
con la misma vara,
como si el espíritu
fuera una pieza idéntica
repetida sin misterio.
Pero tú escuchaste
la diversidad del pensamiento:
la música que resuelve,
el cuerpo que comprende,
la palabra que teje mundos,
la lógica que ilumina,
la imagen que revela,
la mirada interior,
la sensibilidad hacia el otro,
la alianza secreta con la naturaleza.
Howard Gardner,
nos devolviste la amplitud,
la justicia de reconocer
que cada ser humano
trae un modo singular
de entrar en contacto con el conocimiento.
Tu propuesta
fue una forma de dignidad:
dejar de llamar incapacidad
a lo que muchas veces
era solamente una inteligencia
mal comprendida,
una puerta distinta
que nadie se había detenido a abrir.
Gracias a ti,
muchos niños dejaron de sentirse menos,
muchos maestros volvieron a mirar
con ojos más generosos,
muchas aulas comenzaron a entender
que educar no es uniformar,
sino descubrir la música propia
de cada conciencia.
Gardner,
tu legado permanece
en toda pedagogía
que se atreve a respetar la diferencia,
a celebrar la pluralidad del don humano,
a creer que hay múltiples caminos
para llegar a la luz.
Porque la inteligencia,
nos enseñaste,
no es una sola llama:
es constelación.
Salvador Calva Morales #Salvadorcalvamoralespoeta






























