
Por Salvador Calva Morales
Hay saberes que no caben en palabras,
y lecciones que se escriben con el alma.
Herbart lo supo,
que educar es más que dictar,
que es guiar y abrir camino
para que otros puedan caminar.
No somos razón nada más,
ni tampoco emoción sin norte,
somos un complejo telar
hecho de luces, sombras y voces.
El buen maestro no impone,
comprende la complejidad,
no castiga ni reprende,
y aprende a hacerse escuchar.
Porque formar el carácter
es el arte más elevado,
es también el más humano,
hoy, el más urgente.
Y aunque no haya aplausos al final,
la recompensa son los frutos
de aquellos que aprendieron a andar
y a construir su propio rumbo.
Herbart fue la semilla
que logró perdurar
en la forma de mirar
de todos sus discípulos.
Forjó seres sensibles,
con empatía y dignidad,
pues el alma también se educa
cuando se enseña con verdad.
Salvador Calva Morales #Salvadorcalvamoralespoeta




























