Por Salvador Calva Morales
El cerebro, regalo de Dios,
es para el hombre
una máquina de pensamiento,
moldeable, de potencial incomparable.
Mas no es un engranaje fijo
ni un sistema irremediable.
Y tú, Feuerstein,
que naciste en tiempos de guerra y sombra,
que probaste el peso del dolor,
supiste que la mente no es cárcel,
sino tierra fértil,
que, con cuidado y dedicación,
puede cambiar, crecer y florecer,
más allá de lo que alguna vez se creyó posible.
No hay límites escritos
en el mapa del cerebro,
solo rutas por descubrir,
porque la inteligencia no es un destino,
es un viaje que construimos
con voluntad, intención y esperanza.
Así, nuestra mente es universo
en constante transformación,
y tú, Feuerstein, con las manos abiertas,
cambiaste la forma de pensar.
Salvador Calva Morales #Salvadorcalvamoralespoeta






























