Como poemas anteriores
te escribo hoy,
cargando nuevas aventuras entre tus ropas y renglones,
hay algo en ti que desafía toda razón,
una magia que incendia mis emociones y altera mi corazón.
Es imposible que los mortales entiendan
cómo tu mirada eleva mi ánimo sin esfuerzo,
como espada heroica,
se alza mi deseo,
mañanas, tardes y noches,
ante tu presencia,
sucumbo y me disperso.
¿Qué tienes en mente al verme tan cerca?
Tu esencia fluye,
cascada de Niagara sagrada,
inundas mi ser con líquidos mágicos,
y en cada gota,
me rindo a tu llamada.
Me das paz, calma, un oasis al espíritu,
pero también energía que abraza mi cuerpo.
En el encuentro, almas,
espíritus y piel,
se funden en un éxtasis eterno y cierto.
Hablas de embonamiento perfecto,
y sí, corazones y cuerpos encajan como destino.
Tu carne esculpida por dioses me fascina,
y tus glúteos,
mi perdición,
mi camino divino.
Cuando los beso, el mundo se detiene,
y me pierdo en el abismo de tu fuego.
Quiero beber cada gemido
que emana,
devorarte hasta que no quede ni un ruego.
Tú, mi volcán, mi tormenta, mi furor,
eres lujuria, tempestad y calma en la piel.
Quiero arder contigo en un fuego sin final,
ser uno contigo, hasta el amanecer,
como los que me diste esta vez,
envueltos en placer espiritual y carnal.
Salvador Calva Morales #Salvadorcalvamorales
































