Regresé a la caverna
y me llamaron loco.
A plena voz me desacreditaron,
se rieron de mi búsqueda,
me condenaron al olvido.
Intentaron borrar la marca de mi liberación,
negaron la certeza luminosa,
prefirieron abrazar la oscuridad.
Vanamente intentaron, una y otra vez,
callar mi prosa,
mis versos.
Me apartaron de su comodidad,
de la penumbra que tanto amaban,
y yo,
yo descubrí la dicha en el aislamiento,
la generosidad del silencio profundo,
el amor incondicional de la madre tierra
y la constante caricia del sol.
Comprendí, entonces,
que la verdad no es única,
es un destello que se asoma
en los recovecos de la mente.
Es el murmullo del viento en cada rama,
el eco en las paredes de la cueva,
el grito ahogado del universo
en cada roca,
cada estrella,
y en lo que nunca se ve pero siempre late.
Desde ahí,
desde donde el arcoíris se disuelve en rocío,
te hablo.
Te envío mis palabras cargadas de verdad.
Te invito a incomodarte con mi poesía,
a caminar junto a mí
en esta rebelión de la fuga.
Abel Pérez Rojas #Abelperezrojaspoeta






























