CONOSER BIEN
“La verdadera muerte es el olvido, celebremos a los difuntos para recordarlos”
JARyM
Por Jorge Rodríguez y Morgado
El Día de Muertos es una festividad que se celebra en muchas partes del mundo, pero algunos países lo hacen de forma sui generis, como en México. En este momento del año, 1 y 2 de noviembre, se recuerda a las personas fallecidas, como una forma de festejar la vida que tuvieron, más que resentir su ausencia.
Esta manera de festejar de los mexicanos nos enseña que hay que tomar la muerte como un proceso natural de la vida, por eso hay que respetarla en lugar de temerla. Pero, sobre todo, la celebración hace un llamado a disfrutar de cada momento que tenemos, sin preocuparnos por el mañana.
En 2008 la Unesco declaró formalmente la festividad de Día de Muertos como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad de México. A pesar de estar vinculada a las celebraciones católicas de Día de Todos los Santos y Día de los Fieles Difuntos, no se limita al 1 y 2 de noviembre, se extiende del 27 de octubre al 2 de noviembre, con días dedicados a recibir, de acuerdo a las tradiciones mexicanas, distintas almas que regresan para reencontrarse con sus seres queridos.
Es así que, el 27 de octubre se espera la llegada de las mascotas fallecidas, consideradas parte de la familia; El 28 de octubre se recuerda a quienes perdieron la vida en accidentes o de manera violenta; El 29 de octubre está dedicado a las personas que murieron ahogadas; El día 30 se dedica a las almas olvidadas o sin familia; El 31 de octubre se reservan para los llamados “limbos”, niños que fallecieron sin haber sido bautizados o no llegaron a nacer; El 1 de noviembre, conocido como Día de Todos los Santos, es cuando se reciben las almas de los niños y jóvenes también llamados “muertos chiquitos” y el 2 de noviembre, Día de los Fieles Difuntos, es la fecha principal consagrado a honrar a todos los adultos fallecidos, concluyendo este día la visita antes de que regresen al Mictlán (inframundo en la mitología mexica y de otros pueblos nahuas).

Dentro de las tradiciones del Día de muertos en México se puede apreciar la ofrenda, la cual tienen un profundo significado, ya que en ella se observan diferentes cosas como cuatro cirios en cruz que representan los cuatro puntos cardinales, de manera que el ánima pueda orientarse hasta encontrar su camino a casa; las calaveras de dulce con el nombre del difunto en la frente; El pan de muerto con formas redondas o cráneos, adornado con formas de huesos hechas con el mismo pan; Las flores de cempasúchitl las cuales se cree atraen y guían las almas de los muertos a casa; los platillos de la comida preferida del difunto, en donde sobresalen las bebidas como el vaso con agua – la pureza del alma, mezcal, tequila, pulque o atole, los cigarros e incluso juguetes para las almas de los niños.
Todo esto se coloca junto al retrato de los difuntos, que sugiere el alma que los visitará la noche del 2 de noviembre, rodeado de cirios, velas o veladoras en número par, y preferiblemente de color morado. Dicha imagen se coloca en la parte más alta del altar. En algunas ofrendas se coloca el retrato de espaldas y frente a ella se coloca un espejo para que el difunto solo pueda ver el reflejo de sus deudos y estos vean a su vez, de esa misma manera, únicamente al difunto.
Y no podía faltar en el altar el postre tradicional mexicano llamado calabaza en tacha, porque el recipiente usado en la fabricación del azúcar se le llama “tacho”; El papel picado, artesanía mexicana elaborado con papel de China recortado con figuras de esqueletos y calaveritas; La vara de tejocote, puesto que con ella se abrirá paso el alma que regresa a visitar a sus parientes. En algunos lugares de México se acostumbra colocar un Arco de caña y flores el cual simboliza el paso a una vida de purificación y el abandono del cuerpo terrenal; Copal e incienso, elementos prehispánicos que limpian y purifican las energías de un lugar, santificando el ambiente.
Es también tradición en esta época de muertos escribir las famosas “calaveras literarias”, son versos donde la muerte bromea con personajes de la vida real; así mismo, se exhiben los grabados de José Guadalupe Posada que ilustran calaveras disfrazadas creando la “Calavera garbancera”, que más tarde Diego Rivera estilizó como la célebre “Catrina”.
Antecedente más remoto de una calavera literaria en México, que antiguamente eran conocidos como “panteones”, es el libro “La portentosa vida de la Muerte”, escrito por el fraile franciscano Joaquín Bolaños y publicado en 1792. La primera calavera literaria impresa formalmente apareció en 1849 en el periódico político y crítico El Socialista de Guadalajara, Jalisco, editado por el médico José Indelicato. A finales del siglo XIX pasaron de llamarse “panteones” a su formato moderno de versos irreverentes.
A manera de reflexión para estos días, les dejo el poema “Sólo muere quien es olvidado”, conocida composición atribuida al poeta José de Arias Martínez, aunque a veces se atribuye a otros autores como Pablo Neruda, que a la letra dice:
“Sólo muere quien es olvidado”
No es la muerte quien mata las almas/Nadie muere por ser enterrado/El recuerdo y el alma no mueren/Sólo muere quien es olvidado
Si tu vida fue recta y valiosa/Si has amado con toda tu alma/Si has sembrado el camino de huellas/Has escrito una historia sagrada
No te importe morir algún día/Ese día tu cuerpo habrá muerto/Nunca muere quien supo vivir/Y ha dejado en la tierra un recuerdo
Si has escrito una historia de vida/Si has dejado en los rostros sonrisas/Si has sembrado tus campos de flores/No te importe partir algún día
Sólo teme la muerte si tu alma/Se olvidó de vivir cada día/Si ha dejado de amar y soñar/Y se fue sin saber qué quería
Sólo teme la muerte si llegas/Hasta el fin con tus manos vacías/Si no has dado de ti lo más noble/Sin saber el porqué de esta vida
Si tu vida ha valido la pena/Quedará tu recuerdo grabado/Para siempre por siempre en las mentes/De los hombres a quien tú has amado
No es la muerte quien mata las almas/Sólo muere quien es olvidado”
Como puede apreciar, amable lector, independientemente de las consideraciones que se tiene para la muerte, ésta es motivo de celebración en todas las culturas del mundo.
Que pasen un feliz Día de Muertos ya que mientras alguien viva en el corazón de quienes se quedan, su presencia será eterna.
Jorge A. Rodríguez y Morgado, titular de la columna y el programa ConoSER bien. Twitter: @jarymorgado, correo electrónico: jarymorgado@yahoo.com.mx. Colaborador destacado de: Sabersinfin.com
































