Mis pensamientos, como mariposas,
vuelan hacia ti, en busca de amor,
navegan los cielos, cruzan las rosas,
en una danza sutil llena de ardor.
Recuerdo el néctar dulce de tus flores,
todo tu amor que nutre, mi pasión,
y las caricias radiantes de mil colores,
que estimulan mi eterna inspiración.
Tu recuerdo, cual brisa encantada,
acaricia mi mente, me hace vibrar,
y mi memoria queda atrapada.
En tu mirar donde encuentro lugar,
florece mi alma primaveral enamorada,
que sueña como mariposa, en tu manjar.
Enrique Canchola Martínez






























