La fuerza detona de la gema que enciende la frente,
de esa corona que llevas sin saberlo,
destellos púrpura tejen caminos invisibles,
en la rueda que gira con el espíritu,
chispa fugaz, también eterna,
que eleva al ser por encima de la materia.
Es la conciencia, vibración en lo profundo,
danza que alinea la mente con lo infinito,
donde la tierra presta su báculo magnético,
y el cielo ofrece su conciencia en armonía,
entre lo terrenal y lo sagrado, se esconde la llave.
En el nivel más alto todo es claridad,
es un eco que resuena en el pecho desnudo,
interfaz entre lo que eres y tu potencia,
allí donde el tiempo ya no existe,
y el alma dialoga con la vastedad del cosmos.
La sincronización fluye como río sereno,
cruzando fronteras de lo que somos,
tocando el borde de lo que podríamos ser,
en cada latido se encuentra la verdad,
cifrada en el silencio del espíritu elevado.
Así, el magnetismo nos envuelve en su danza,
y los pasos que damos, aunque breves,
nos acercan a la gran luz que nos guía,
en la vastedad del universo,
somos el reflejo de un alma que busca y encuentra.
Abel Pérez Rojas #Abelperezrojaspoeta





























