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Reflexión Voyager

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Imagen de 愚木混株 Cdd20 en Pixabay

Por Carlos Pereira Cohen (Argentina)

Las sondas espaciales Voyager I y Voyager II fueron enviadas al espacio en el año 1977 con el objeto principal de investigar Júpiter y Saturno. Pero, luego de cumplir exitosamente sus objetivos, reconociendo sus lunas y tomado innumerables fotografías de ambos planetas, continuaron con la misión de explorar el resto del sistema solar que al día de hoy siguen operativas. Ya han dejado nuestro sol y se encuentran en el espacio interestelar. Son los mensajeros más lejanos de la humanidad y aunque la Voyager I se encuentra a 26.000 millones de km, esto solo representa “1 día luz”, si hubiera viajado 300,000 km/seg, de modo que, cuando recibimos su información ya pertenece a un pasado de 24 hs, siendo nuestra viajera en el tiempo. Funciona con una computadora, que tiene menos memoria que una imagen de nuestro celular. No tiene un disco duro, sino una memoria de cinta magnética como un antiguo casette, y aún así ha sobrevivido a la radiación, al frío y a la oscuridad del espacio profundo.

Dentro de la nave viaja un disco de oro, como cápsula del tiempo, preparado por la humanidad para presentarse ante cualquier civilización, que pudiera encontrarla algún día. Lleva saludos en 55 idiomas, sonidos de la naturaleza, del viento, de la lluvia, de un beso, de un corazón latiendo. Músicas de todos los tiempos, imágenes que muestran como somos, y coordenadas espaciales para identificar nuestro planeta.

Lleva un mensaje de presentación ante el universo, para decir “Aquí estamos”, en este pequño punto azul, somos una especie, que denominamos humanos, y fuimos capaces de mirar al cielo, preguntarnos si estamos solos.

Quizás algún día alguien la encuentre y pueda reproducir su disco y sepan quienes fuimos, aunque ya haya desaparecido nuestro sol y nuestro planeta, y que en una esquina del inconmensurable cosmos estuvimos nosotros y quisimos ser encontrados.

Esta reflexión, llena de asombro y maravilla inspiró este poema “Voyager’( viajero), que expongo a continuación. Espero puedan sentir y compartir conmigo la admiración y el sobrecogimiento de vivir en un magno universo, que empezamos a conocer.

VOYAGER

En pleno vacío, un punto de nuestra ciencia
va la Voyager hacia mundos lejanos
buscando otros seres, otra conciencia
llevando ansias y esperanza de humanos

Ahora en lo negro sin viento solar
sigue su viaje sin mirar atrás
una flecha silente, legado fugaz
la más lejana voz que la tierra da

No lleva bombas ni mala intención
sino los sonidos de nuestras gentes
un disco de oro y nuestra razón
de ser escuchados por otras mentes

Si un día despierta en manos ajenas
y leen la historia que pudimos grabar
sabrán que en esta Tierra de finas arenas
existió un mundo que quiso soñar

Carlos Pereira Cohen es investigador, músico y escritor marplatense.