Por Salvador Calva Morales
Me estremece verte ceder a la penumbra,
cuando tu vestidura cae como fe rendida,
y ofreces tu dermis al rito de mi boca,
confiando tu cosmos al pulso de mi deriva.
Hay un segundo en que asciendes soberana,
cuando tu corola se abre lenta y encendida,
y mi anhelo se vuelve algo más que deseo,
un misterio que solo en ti germina.
Me seduces, dual, beata y transgresora,
claridad profana nacida para mi tacto;
tu gesto vedado abdica de la culpa,
y el pecado se vuelve sagrado pacto.
Allí tu gozo y el mío, sin fronteras,
hallan destino en un mismo acto:
refugio ardiente donde el placer
aprende a pronunciarse exacto.
Salvador Calva Morales #Salvadorcalvamoralespoeta






























