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Renovación, el día siguiente a la elección

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Amable lector, en medio de tanto ruido electoral del fin de semana, me topé con una publicación de Reddit que planteaba lo siguiente: “Comenten una verdad que nadie acepta”. Uno de los comentarios fue: “Que no importa que partido gane las elecciones, México va a seguir siendo un país culero”. Me formulé el siguiente pensamiento:

Creo que es cierto, no importa los resultados electorales que confirman el sentir de millones de personas, ni los que deseara cualquier otro adverso, lo cierto es que México no depende sólo de unas elecciones. El ejercicio democrático ahora nos presenta otra faceta de la misma y que acontece una vez claro el vencedor y la opinión mayoritaria. Esta faceta impone cargas a todos los miembros de esta República: en el caso de los vencidos, naturalmente, se espera el reconocimiento de la derrota e integrarse al proyecto vencedor hasta donde el derecho y la conciencia les demande; en el de los vencedores, ejecutar el proyecto planteado, integrando a todo mexicano en su conjunto y sanando enemistades en beneficio del colectivo (y echarle ganas). Esto no es una cuestión de colores como quien integra una reta de fútbol, es la evolución de una nación democrática.

Yo soy un mexicano más, pero cuando tuve mi primera oportunidad en el servicio público, dando un servicio al público (no encerrado en una oficina), pensé: “esta es mi oportunidad para desquitarme de todas esas veces que me atendieron mal, de todas las veces que esperé tortuosamente en balde o me ignoraron impunemente”.

Con eso en mente y llegando con una nueva administración, le eché muchas ganas para ayudar a todo el que pasaba por el proceso que yo administraba. Si salía de mi oficina al baño, pasaba por la recepción y aprovechaba para preguntar si todos estaban bien y atendidos, principalmente con adultos mayores o madres, padres, trabajadores. Nunca faltó el usuario que me abordarse, pero fueron muchas e incansables veces las que salía el abogado encargado de la atención a reportarme el estado de todos los usuarios; le echamos todos muchas ganas.

Siempre me esforcé por calmar al usuario enojado, empatizando con su enfado, pues ¿qué decir cuando se hizo un mal trabajo? Ahí aprendí lo que significa la palabra “responsabilidad”. Si algo estaba mal ejecutado en un asunto de un abogado a mi cargo, me ponía a estudiar para encontrar otro camino o solución y, en el peor de los escenarios en el que la persona perdía lo que buscaba aún con nuestro mejor esfuerzo, traté de dar el consuelo que a mi no me dieron. No podía dejar sólo a mi personal en tan malos escenarios, debíamos afrontarlos juntos. Eso implicaba que las mañanas se me iban atendiendo gente y que pasara las noches en vela para poder sacar la chamba administrativa.

NUNCA acepté regalos, pues yo sí quiero un México mejor y sentí que esa era mi parte, mi trabajo y por eso, no podía recibir ni un chocolate. Siempre les decía que entendía su agradecimiento, pero que si les había gustado mi servicio, no me pondrían en la tentación de aceptar algo y les pedía que mejor ellos también hicieran su parte como mexicanos (cómo les correspondiera en la vida), les recordaba que habían sido buenos usuarios del servicio, teniendo confianza y paciencia, y que volvieran a confiar en el siguiente burócrata que se toparan.

Quizá ese usuario de Reddit tenga razón, su visión de México no va a cambiar por unas elecciones, pero creo que un México diferente empieza por uno. Y no digo que mi trabajo fuera perfecto, pero fue digno y bueno. Siento que, al menos en una cosa, pude acercar otro México a aquellos que serví.
En este cambio de gobierno que se aproxima en varias demarcaciones, se debe recordar que se llega a servir a la administración pública y derrotar los resultados pasados, máxime si se está avalando un proyecto y existe una intención clara de la ciudadanía mexicana. En diversos estados se presenta la oportunidad para renovar la burocracia y los oficiales civiles a cargo de instituciones que, independientemente de los vaivenes políticos, siempre deben conservar su calidad y preparación para beneficio de todos.


Así que, ánimo, ¡Ánimo! ¡ÁNIMO! México somos nosotros y sí hay que creer que podemos ser mejores. Todos queremos un México mejor, sin duda. Entonces, al servicio se llega a sumar y eso va más allá de una elección. Con esto, deseo buena suerte a aquellos que en los siguientes meses se integrarán a las filas de la burocracia de diversas demarcaciones a fin de servir a los mexicanos y contribuir a un proyecto acorde a la voluntad popular.

Hiram A. Cervantes, Escritor y litigante mexicano