Por Enrique Canchola Martínez
Que la tierra ligera te sea,
compañero, hermano, voz de lucha.
Que el viento del Golfo que te vio nacer
te acaricie ahora con su sal y su canto.
Tu risa fuerte retumba todavía
en los pasillos de Iztapalapa,
en las asambleas donde tu palabra
era chispa, era antorcha, era abrazo.
Revolucionaste con ternura,
con la terca paciencia de quien sabe
que la justicia se construye
paso a paso, grito a grito, mano a mano.
Hoy el SITUAM está de luto,
pero también de orgullo:
en sus filas caminó un hombre
que no se doblegó, que no se calló,
que quiso a su gente con la misma fuerza
con que quiso la dignidad.
Que Dios, te reciba en su Santa Gloria
con el mismo entusiasmo con que tú lo dabas todo.
Que el cielo en testimonio y protección,
te cubra con su manto de estrellas jarochas.
Y que nosotros, los que quedamos,
aprendamos a llevar tu fuego
sin que se nos queme en las manos.
Descansa en paz, Israel.
Tu saeta valiente sigue brillando
en cada lucha que venga.
¡Hasta la victoria siempre, compañero!
¡Presente, ahora y siempre!
21de diciembre 2025




























