Por: Salvador Calva Morales
Se encontraron
como se encuentra, a veces,
una gran verdad en un laboratorio:
por azar, sin buscarse,
con alegría y con sorpresa.
Un puño en alto,
una voz firme que no se quiebra,
pies cansados,
pero bien plantados en la tierra.
Así decidieron unir sus fuerzas.
Rochelle y Bárbara:
dos mentes claras,
dos corazones firmes,
una sola misión compartida.
Que el beso de la ciencia
les sea siempre dulce,
que alcancen sus metas
sin soltarse jamás,
al mismo paso,
al mismo ritmo,
como dos estrellas
que jamás se apagarán.
Salvador Calva Morales #Salvadorcalvamoralespoeta































