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Rosario, eternidad encendida

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Imagen de Jill Wellington en Pixabay

A ti, que luchas sin desfallecer,
te rendimos homenaje al renacer.
Eres ejemplo en nuestras caídas,
presencia firme en las horas perdidas.

Rosario, amor de ayer y de ahora,
flor que resiste, incluso cuando llora.
Tu cuerpo en lucha, alma encendida,
una llama fiel que desafía la vida.

El cáncer no alcanza tu esencia sagrada,
ni logra apagar tu luz bien amada.
Eres testimonio de fuerza silente,
esperanza firme, nunca ausente.

Sigue avanzando, Rosario adorada,
amada de siempre, llama sagrada.
Tu paso es plegaria, verso y consuelo,
medicina que sana desde el cielo.

Tu fe, tu templanza, tu voz callada,
son brasas vivas en el alma ancladas.
Dios bien conoce por qué en tu paso
hay piedras, tormentas y viento escaso.

Pero también te hizo fuego y cometa,
luz que en la sombra nunca se sujeta.
Y en tu cruz, pesada como el destino,
reluce el amor más puro y divino.

Tú no vacilas, tú te mantienes,
y en tu coraje
muchos se sostienen.

Rosario valiente, carne tenaz,
tu entrega constante siempre da más.
Nos llenas de aliento día tras día,
aunque por dentro arda la melancolía.

Aunque el dolor intente tu andar quebrar,
tu espíritu se eleva, vuelve a trazar.
Eres sendero de amor genuino,
faro brillante, abrazo divino.

Gracias por darnos, sin desistir,
la forma más honda de resistir.

Salvador Calva Morales #Salvadorcalvamoralespoeta