Por Salvador Calva Morales
Y se llegó la noche, serena y callada,
otra más que la vida me deja alcanzar.
Qué pronto se va el día, jornada apresurada,
y ya la luna empieza su lento caminar.
Agradezco el instante, la dicha vivida,
el pan compartido, el abrazo, la voz.
Bendigo este paso, la nueva partida,
la noche me envuelve con cálido albor.
Qué rica y tan fresca es esta presencia,
me abraza en silencio con suave emoción.
En cada suspiro despierta mi esencia,
renace en mi pecho la gratitud en canción.
Linda y feliz noche, de aromas vestida,
ojalá sea dulce, tan plena de amor,
como aquella anoche que aún no está ida,
que dejó en mi alma un claro resplandor.
Felicidad del alma me brota al momento,
al ver que la sombra no viene con hiel.
La noche es regalo, bendito alimento,
es vino del cielo, es bálsamo fiel.
Así la recibo, sin prisa ni pena,
con manos abiertas, con pecho en calor.
Que venga la noche serena y amena,
a darme otra cita con paz y con amor.
Salvador Calva Morales #Salvadorcalvamoralespoeta




























