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Salud mental y poesía. Participación del Dr. Jorge Rodríguez. VII Encuentro Internacional de Poesía Sabersinfin

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De izq. a derecha: Miriam De León, Jorge Rodríguez y Nancy Almassio. México.2025.
De izquierda a derecha los escritores: Miriam De León, Jorge Rodríguez y Nancy Almassio. VII Encuentro Internacional de Poesía Sabersinfin.. México. Mayo, 2025.

H. Puebla de Z, a Jueves 22 de Mayo de 2025

NANCY ALMASSIO*
Argentina


*Jorge Rodríguez Sánchez es médico cubano-guatemalteco especializado en Psiquiatría. Tiene una maestría en Salud Pública y un Doctorado en Ciencias de la Salud. Ha sido profesor invitado en varias universidades latinoamericanas y en Estados Unidos. Se ha distinguido como experto en políticas de salud mental de enfoque comunitario. Tiene cincuenta y tres publicaciones entre libros y artículos en revistas internacionales. Tiene un largo recorrido de más de treinta años de trabajo en la cooperación internacional con la Organización Mundial de la Salud que comenzó en África (1980). Desde el 2006 al 2015, ocupó el cargo de director de la Unidad de Salud Mental de la Organización Panamericana de la Salud con sede en Washington, DC (EEUU). En la última década ha incursionado en la narrativa literaria y ensayos. Su cuento “Completamente desnudo” fue premiado en el XI Concurso Internacional de Relato Corto y Poesía Caños Dorados de España.

Salud mental y poesía

Buenas tardes. El tema de la salud mental y poesía es un terreno muy interesante y muy importante. La salud mental es un tema, como otros en el campo de la medicina, extraordinariamente complejo y amplio. Uno de los grandes campos, el campo de la neurociencia ha tenido un desarrollo tremendo en los últimos años y va a tener, todavía, en el futuro un desarrollo más acelerado. Pero, aun, cuando se descubran los secretos más íntimos del cerebro, en el campo de la neurofisiología en cuanto a la estructura anatómica y fisiológica, las condiciones sociales siempre van a estar presentes. No habrá medicinas mágicas de inyecciones al cerebro que resuelvan los problemas humanos, los problemas de las emociones, los sentimientos, de la intelectualidad. Así es que siempre, por suerte, habrá un espacio para los terapeutas, para los psiquiatras, los psicólogos, porque el aspecto humano es importante, significativo y necesario.

Genialidad, creatividad y salud mental

Ahora, en esta mesa de debate, se ha abordado el tema del impacto en determinados artistas, de las condiciones que influyen en la producción artística. Yo me voy a referir a un tema que es muy viejo, tan viejo como que lo planteó Aristóteles en el siglo IV antes de nuestra era. Él observó muy juiciosamente que existían lo que denominó “condiciones melancólicas”, que se veían incrementadas, especialmente en los filósofos y los poetas. Fíjense, ¡qué observación tan interesante! Él lo atribuyó, en aquella época, a la bilis blanca y bilis negra. Bueno, una interpretación qué, por supuesto, ya no tiene lugar, pero este tema se siguió desarrollando a lo largo de los años y de los siglos. Hay mucha literatura producida. Le invito a que lean Elogio a la locura de Erasmo de Rotterdam, una magnífica obra, una sátira, en que la locura es una diosa que interviene en una serie de actividades, hechos de la vida cotidiana. Y así, ha habido numerosas producciones literarias que tratan de asociar la genialidad y la creatividad artística con la enfermedad mental. Por eso los poetas se llaman locos, aunque yo no he visto muchos locos por aquí, por suerte, así que estamos bien aquí, en este Encuentro Internacional de Poesía.

¿Locos o raros? Retomando el concepto de salud mental, un loco o un raro, muchas veces, es el individuo que se sale de una media, de un promedio. Es decir, si la gente no sale desnuda para la calle, y usted sale desnudo para la calle, posiblemente usted lo tilden de ”loco” y lo encierren de un manicomio. Yo, no estoy seguro de decir que todos los que salen desnudos para la calle son locos. No estoy totalmente seguro de eso. Asimismo, si diez personas fuman un cigarrillo a las cinco de la tarde y dos, lo fuman a las ocho de la noche, los de las ocho de la noche son “raros” porque están fuera de la media. Entonces, el concepto de normalidad y de locura, (yo voy a hablar de locura, no voy a hablar tanto de enfermedad mental, voy a utilizar el concepto popular, el concepto que se ha fijado en la ciencia y el saber popular de los últimos siglos) es una estimación de una media que no siempre responde a la realidad. Igual que la genialidad, tampoco hay un concepto claro y delimitado, ¿qué cosa es ser un genio? ¿O qué cosa es ser un gran creador artístico? ¿qué es ser un poeta? Lo cierto es que los que definen, los que han defendido a lo largo de los siglos esta teorización alrededor de la enfermedad mental y la genialidad, establecen que los grandes poetas, los grandes escultores, los grandes pintores han tenido serios problemas de salud mental. Y eso, los lleva a una conclusión, por un camino erróneo, sobre la salud mental y poesía, asegurando que para ser un buen poeta hay que estar medio loco.

Permítanme, ahora tomar el caso de Edgar Allan Poe, que me parece muy interesante, siempre me ha fascinado la historia de Poe, autor del cual recomiendo leer “El Cuervo”, un poema que, como decía, son de esos que impactan. Cuando lo leo, me recoge el pensamiento, me remueve cosas negativas adentro. “El Cuervo” es un poema que te impacta, un poema extenso, que a veces, en español, parece prosa poética, pero es un ejemplo de cómo la literatura, cómo la poesía puede influir en un sentido positivo o en un sentido negativo también, movilizando sentimientos de lo más profundo, ventilando, eso es una de las funciones de la poesía, “ventilar”. Lo cierto es que un hombre como Poe, considerado un genio de la literatura, sobre todo en el género de relatos cortos y poesía, es un hombre que lo han llamado “El poeta loco”, “El poeta trastornado”. Pero cuando analizamos su contexto intelectual, nos percatamos de que fue un hombre que tuvo enormes pérdidas en su vida, más precisamente, pérdidas de mujeres. Perdió muy tempranamente, a su madre, a la cual amaba, a causa de la tuberculosis, que entonces se llamaba peste blanca. Perdió también a su madrastra, su segunda pérdida, por la misma causa. Finalmente, perdió a Virginia, su joven mujer, también por tuberculosis. Entonces, Edgar Allan Poe fue un hombre extraordinariamente, azotado por las pérdidas. Aunque, su personalidad ya, según decían sus amigos, que era un individuo muy irritable, muy variable en su carácter. Es decir, existía una condición previa de personalidad del sujeto que se mostraba paranoico, desconfiado de las personas y que era muy irritable, con tendencia, en ocasiones, a la melancolía. Era un hombre con una condición, con un carácter, con una personalidad que era cuestionable en su fragilidad. Poe poseía una personalidad frágil. A esto se le unió, después, el alcohol y lo convirtió en un verdadero desastre desde el punto de vista personal, desde el punto de vista psicológico, desde el punto de vista humano. Sin embargo, en este contexto, Poe produce las mejores producciones literarias a pesar de transitar desde lo personal, las épocas más críticas y terribles de su vida.

Al igual que Van Gogh, quien, encerrado en un cubículo de un hospital psiquiátrico por una pequeña ventanita, sólo veía un pedazo de cielo y así, pintó “La Noche Estrellada”, una obra maestra, nacida de la observación de un pedacito de cielo por una ventana. Entonces, estos artistas, estos poetas, estos pintores, en condiciones muy vulnerables, en condiciones de trastornos mentales severos, azotados por el alcoholismo, por las pérdidas, la depresión ha creado sus más brillantes obras. En este punto del análisis, podríamos concluir que, para ser un buen poeta, para tener actividades creativas, hay que ser un poco raro, aunque yo diría que no, necesariamente. El relato de la vida de Edgar Allan Poe es un ejemplo de lo que le puede suceder a cualquier persona sin ser artista. Un individuo que tiene una historia personal de pérdida, una historia personal de agravios, una historia personal de trauma, todo esto constituye su personalidad previa. Sencillamente es un individuo que tenía una capacidad creativa que no tiene que ver con la locura, era su capacidad creativa. Hay que separar las dos cosas. Poe, sin toda esas vivencias, tal vez hubiera sido, igualmente, un gran poeta. Lo que pasa es que a su obra, después, la moldean las circunstancias: el delirio, el alcoholismo, la depresión y las pérdidas. Si retomamos el poema mencionado, el cuervo toca dos veces a la puerta. La tercera vez, entra y el hombre que está ahí, sufriendo, que ha tenido la pérdida (el mismo Poe), le habla de Leonora como el gran amor de su vida. Al final, cuando le pide al cuervo que le diga si va a encontrar a Leonora en el edén y poderla abrazar, este le dice “nevermore”. Eso se traduce como jamás o nunca más, expresión que repite el cuervo a lo largo de todo el poema. Entonces, no es que la enfermedad mental lleve necesariamente a una producción literaria florida, ya sea en un sentido u otro, es que estos hombres y mujeres artistas en un momento determinado sufrieron de condiciones que los llevaron a padecer de severos problemas de su salud mental, pero que ya eran personas con capacidades creativas. Esta capacidad creativa se hubiera desarrollado aún sin enfermedad mental.

¿Leer o escribir poesía?

En relación sobre el efecto de la poesía en quien la escribe y quien la recibe, tema que nos invitan a desarrollar, creo que ambos, tanto el lector como el escritor, son beneficiarios de ese efecto. Voy a mencionar dos o tres efectos, los más conocidos, los que generalmente orientan a la mayoría de los procesos que entienden la poesía como un elemento potencialmente sanador. Lo primero es el efecto catártico, de liberación de emociones, sentimientos, de pensamientos, algunos conscientes y otros inconscientes. La poesía ayuda a liberar este cúmulo de elementos almacenados en la psique humana. Entonces, el primer efecto benéfico de la poesía es el efecto del liberador, el efecto de libre expresión y el efecto catártico, enlazados con otro efecto, el de introspección y análisis. Cuando el poeta libera sentimientos, libera pensamientos que no se había atrevido posiblemente a hacerlo antes, se alivia expresando cosas que no se habían dicho anteriormente a sus seres más queridos y a sí mismo. Así, empieza un proceso de análisis sobre sí mismo y de un ejercicio de introspección en la propia persona. Este es un segundo efecto que tiene la poesía.

El tercer elemento que voy a mencionar se refiere a que la poesía hace extraordinario lo cotidiano, que la persona pueda ejercitar su mente y sus sentimientos en el marco de la cotidianidad. Yo me asombro al ver cómo a veces una gota de agua que cae sobre una piedra puede transformarse en un poema, un poema bellísimo que tiene un efecto terapéutico, tiene un efecto de alivio. Los mecanismos de defensa del yo, que tanto utilizamos en el campo de la psicología, la psiquiatría, son mecanismos que los poetas utilizan en sus versos, pero tiene también un efecto sanador.

Quiero cerrar esta conferencia con una frase de Cortázar, que tiene un marco de ironía: No cualquiera se vuelve loco, esas cosas hay que merecerlas”.

Muchas gracias.

*Nancy Almassio es docente y poeta argentina, originaria de la ciudad de Necochea, Argentina. Ha obtenido diversas distinciones destacándose el Primer Premio Internacional en el IX Concurso Poético Internacional UPF Argentina (2020) a la poesía “Tu paz, mi paz”. Autora de cinco libros de poesía: Hombre irreales (2017), Mujeres reales (2018), Amores invisibles (2020), Poética de la esperanza (2024) y El exilio de las almas (2025). Ha participado de diversas antologías literarias. Es presidente de la Sociedad de escritores de la Provincia de Buenos Aires (SEPBA) Filial Necochea y es Coordinadora de Sabersinfin en Argentina.