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Salvador Calva Morales destaca el valor de los pastizales en el Día Mundial de Lucha contra la Desertificación y la Sequía

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Por Sabersinfin

Puebla, Pue., 17 de junio de 2026. En el marco del Día Mundial de Lucha contra la Desertificación y la Sequía, el escritor, educador, médico veterinario y rector del Sistema Universidad Mesoamericana, Salvador Calva Morales, reflexionó sobre la importancia ambiental, económica y social de los pastizales, particularmente para las comunidades que dependen del pastoreo y de las actividades rurales para su subsistencia.

La conmemoración, impulsada por las Naciones Unidas cada 17 de junio, busca sensibilizar a la sociedad sobre los efectos de la degradación de los suelos, la desertificación y las sequías, fenómenos que amenazan la seguridad alimentaria, la biodiversidad y el bienestar de millones de personas en el planeta. Este año, la atención internacional se centra especialmente en los pastizales y en la necesidad de reconocer, respetar y restaurar estos ecosistemas fundamentales.

Al respecto, Salvador Calva Morales señaló que los pastizales constituyen mucho más que extensiones de terreno cubiertas de vegetación. Explicó que se trata de ecosistemas estratégicos que sostienen una gran diversidad biológica y permiten la alimentación de millones de animales de producción y silvestres, de los cuales dependen numerosas comunidades humanas.

Dr. Salvador Calva Morales. Foto: Facebook

«Cuando hablamos de pastizales, hablamos también de alimento, de economía familiar, de cultura rural y de equilibrio ecológico. Muchas poblaciones encuentran en el pastoreo una forma de vida que ha sido transmitida de generación en generación», expresó.

El académico destacó que la conservación de estos espacios es indispensable para garantizar la producción de forraje, la protección de los suelos y la regulación de diversos procesos ambientales. Asimismo, advirtió que la degradación de los pastizales puede acelerar la erosión, disminuir la capacidad productiva de la tierra y agravar los efectos de la sequía.

Las Naciones Unidas han subrayado que los pastizales cubren aproximadamente la mitad de la superficie terrestre y son esenciales para la seguridad alimentaria mundial, además de albergar una importante biodiversidad y sostener a comunidades de pastores que han desarrollado conocimientos tradicionales de gran valor para la gestión sostenible de los recursos naturales.

Calva Morales agregó que la lucha contra la desertificación no debe limitarse a acciones gubernamentales aisladas, sino que requiere la participación de productores, instituciones educativas, organizaciones civiles y ciudadanos comprometidos con la preservación del medio ambiente.

«La tierra fértil es uno de los patrimonios más importantes de la humanidad. Cuidarla significa proteger nuestra capacidad de producir alimentos, conservar la biodiversidad y asegurar mejores condiciones de vida para las futuras generaciones», afirmó.

Diversos organismos internacionales han advertido que la desertificación y la degradación de los suelos representan uno de los mayores desafíos ambientales de nuestro tiempo, con consecuencias económicas y sociales que afectan especialmente a las poblaciones más vulnerables. La restauración de tierras degradadas y el fortalecimiento de prácticas sostenibles aparecen hoy como tareas urgentes para garantizar la resiliencia de los ecosistemas y de las comunidades humanas.

Desde una perspectiva cercana al saber infinitista, la reflexión de Salvador Calva Morales invita a comprender que la relación entre el ser humano y la naturaleza no puede reducirse a una visión utilitaria. La tierra, los pastizales, el agua y los sistemas productivos forman parte de una compleja red de interdependencias cuyo entendimiento exige integrar conocimientos científicos, experiencias comunitarias y una profunda conciencia ética sobre nuestra responsabilidad con el futuro.

De esta manera, el Día Mundial de Lucha contra la Desertificación y la Sequía se convierte en una oportunidad para reconocer que la protección de los suelos y de los ecosistemas pastoriles no solo es una necesidad ambiental, sino también una condición indispensable para la justicia social, la seguridad alimentaria y el desarrollo sostenible de los pueblos.