Amanece,
pese a la resistencia a mirar por la ventana.
El sol emerge,
aunque el dictatorial letargo
te encadene a la quietud del lecho.
La luna, serena, aguarda;
conoce su ineludible retorno,
y no se inmuta.
Se refleja en el cristalino domo
que vela al planeta de las agresiones invisibles.
El astro rey prosigue su inexorable camino,
hace que los girasoles rían,
que los pájaros exhalen su canto,
mientras un nuevo ser despierta al misterio de existir.
Observas tus manos,
consciente de que el microbio es colosal
frente a los átomos,
que el futuro es un enigma,
y sonríes.
A tu espalda, un arcoíris
es el guiño de la esperanza.
Abel Pérez Rojas #Abelperezrojaspoeta






























