Por Saile Villalobos
Huellas de sangre y de dolor
van dejando en su largo peregrinar,
lejos de sus familias,
costumbres, recuerdos y amores.
Ser migrante, como Jesús lo fue.
La migración forma parte
del destino de la humanidad.
Su increíble capacidad de adaptación
a todos los climas y circunstancias,
por necesidad o supervivencia,
hizo al hombre soberano de la Tierra.
Darwin sostenía que no es el más fuerte,
sino el que mejor se adapta al medio,
el que sobrevive.
La guerra y el despojo,
creados por el hombre,
son causas principales de la migración.
Los africanos fueron arrancados
de su tierra
y llevados como esclavos.
A los pueblos originarios de América
los despojaron de sus tierras
y los sometieron a servidumbre;
los volvieron indocumentados
en su propia tierra.
Los migrantes del mundo,
parias sin hogar,
deben saber que solo existe un hogar:
la Tierra.
Y que solo existe una raza:
la raza humana.
La codicia y el egoísmo
crearon la desigualdad.
No habrá verdadero progreso
sin humanismo.
Saile Villalobos (eliasvillalobossaile.com) nació el 5 de mayo de 1952 en la Ciudad de México. Es licenciado en Mercadotecnia y Publicidad. Trabajó en la industria farmacéutica durante treinta y tres años. Es autor de las novelas «Del odio al amor», «Frente al espejo», «La corporación» (El secreto) y «Grafiti». También es autor del poemario «Mis reflexiones». Ha publicado «Cuentos y fábulas», «El niño navegante» y «Fábulas y cuentos del Búho Sabio». Ganador del concurso de cuento infantil BUAP-Sabersinfin, con su obra: «El niño alebrije». Ha participado en todas las ediciones de la «Antología internacional de poesía Sabersinfin». Publica en «Filigramma», la revista del Círculo de Escritores Sabersinfin.































