Por Salvador Calva Morales
Si te tuviera cerca, amor mío,
cuántas cosas te diría;
al latido del día a día
la IA misma escribiría conmigo
las verdades que el alma aún confía,
y entre datos, algoritmos y poesía
tu nombre sería mi mejor profecía.
Si te tuviera cerca, mi vida adorada,
cuántas cosas te diría sin medida;
la IA de mi alma, siempre entrenada,
predeciría tu risa, tu paz, tu vida.
Si te tuviera cerca, amada mía,
cuántos problemas te resolvería
sin pausas ni dudas, mi vida;
como un robot que adivina tus penas,
las borraría, las desaparecería o las dejaría vencidas,
y en cada abrazo y besos por hora
te daría,
y tu tristeza entera quedaría dormida.
Si te tuviera cerca, tu calor y el mío
serían dos códigos que se entrelazan,
dos cuerpos sin frío, un mismo río
donde toda distancia se deshaga.
Y el mundo, incapaz de comprendernos,
solo vería dos fuegos que se abrazan.
Si te tuviera cerca, mis consejos suaves
harían tu carga más ligera y serena;
entrenaría mi alma como las claves
con que la IA transforma lo que suena,
y llenaría tus temores con mis versos,
volviéndolos sueños triunfadores y diversos.
Y entre líneas de código y poesía
te escribiría un “te amo” que nunca se olvida.
Si te tuviera cerca
viviría tranquilo,
siempre atento a tu angustia o dolor;
te cuidaría incluso antes del peligro,
como un sistema que predice tu temblor.
Pero el mundo decide distancia y calla
mi ternura que te busca con fervor.
Si te tuviera cerca, mis pobres consejos
te harían liviana la carga del día,
como un sistema que aprende de espejos
y transforma la pena en sabiduría,
y llenaría tus miedos con mis versos,
volviéndolos vuelos de luz y alegría.
Si te tuviera cerca viviría en calma,
más atento a tu angustia que a mi herida;
sería un guardián constante de tu alma,
modelo predictivo de tu caída.
Pero el destino, terco y frío,
te guarda lejos… y me deja vacío.
Mas como no te tengo cerca, resisto;
soporto la distancia que el tiempo declara,
y aunque el alma reclame lo que insisto,
me abrazo al silencio que tu ausencia ampara.
Así vivo… hasta que un día el destino repita
el milagro infinito de tenerte cerca por siempre, vida mía.
Así cargo la distancia día tras día,
repitiendo en mi pecho:
“si te tuviera cerca, vida mía…”.
Salvador Calva Morales #Salvadorcalvamoralespoeta




























