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Silénciate y sueña

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Imagen de Pete Linforth en Pixabay

Por Nancy Almassio (Argentina)

-Poesía de domingo-

Silénciate.
Deja que vuelen, las murmuraciones,
como hojas por el aire.
Deja que se dispersen hasta perderse en la nada
y esfumados los aquelarres,
convertidas en cenizas las invasiones,
resucitarán de sus gloriosas tumbas,
tus palabras.

Silénciate.
Deja que bailen el carnaval efímero,
las caras y caretas del olvido.
Como el poeta clásico el papel,
necesitas del silencio
y bien sabes que, en el rincón del exilio,
nadie puede arrebatar tu libertad.

Silénciate.
Abraza a la esperanza,
zambulle tus sentimientos en el agua salada,
que junte caracoles en la orilla,
tu hidalguía,
y, cuando las algas
hayan teñido de rojo los pies de la justicia,
un río de elocuencia
regará tus florecidas catilinas.

Siéntate plácidamente bajo la higuera
a despedir la tarde que, luego del crepúsculo
todo será visible en tu cielo nocturno.

Sueña.
Hay un coro de silencios
esperando que despiertes.
Entonarán una cantata de amor
en tus amaneceres de mayo.
Combatirán a capa y espada
la luz y la sombra
y ya nada impedirá
el anunciado triunfo
de la virtud sobre los daños.

Reseña literaria del poema

El poema Silénciate y Sueña se inscribe en una tradición lírica que concibe el silencio no como vacío, sino como condición de posibilidad para la palabra poética. La reiteración del imperativo “Silénciate” configura un eje estructural que recuerda a la retórica de la exhortación clásica, donde la voz lírica se erige en guía espiritual y ética.

La obra despliega un recorrido que va desde la depuración de lo vano —las murmuraciones, los aquelarres, las invasiones— hacia la restitución de la palabra como acto de resistencia y libertad. El silencio, lejos de ser pasivo, se convierte en matriz fecunda que permite la resurrección de las palabras “de sus gloriosas tumbas”. Esta concepción dialoga con la tradición mística y con la poética estoica, en la que el recogimiento interior es condición de verdad.

El segundo movimiento del poema introduce la figura del exilio, que se resignifica como espacio de libertad. La referencia al “poeta clásico” y al “papel” establece un vínculo intertextual con la tradición literaria, subrayando la necesidad de la escritura como acto de permanencia frente al olvido.

En la tercera sección, el mar y sus elementos —caracoles, algas, agua salada— se convierten en símbolos de purificación y justicia. La imagen de las “catilinas florecidas” introduce una resonancia histórica y política: la palabra poética se asocia con la elocuencia capaz de denunciar y transformar.

El cuarto momento, marcado por la contemplación bajo la higuera, introduce una paradoja significativa: la noche como espacio de visibilidad. Esta inversión semántica, que contradice la lógica cotidiana, se inscribe en la tradición de la paradoja poética, donde la oscuridad revela lo esencial y lo invisible durante el día.

Finalmente, el cierre con el imperativo “Sueña” eleva el tono hacia lo épico. La lucha entre luz y sombra culmina en el “anunciado triunfo de la virtud sobre los daños”, formulación que otorga al poema un carácter teleológico y ético. La virtud se presenta como destino inevitable, reforzando la dimensión universal del texto.

En términos estilísticos, el poema se caracteriza por una cadencia solemne, el uso de imágenes arquetípicas y la alternancia entre lo íntimo y lo trascendente. La voz lírica transita de lo cotidiano (la higuera, los caracoles) a lo universal (la justicia, la virtud), generando un tejido simbólico que conjuga contemplación y combate, silencio y palabra, sueño y revelación.

En conclusión, Silénciate y Sueña se erige como un poema de invocación y resistencia, donde el silencio y el sueño son presentados como fuerzas generadoras de libertad y justicia. Su tono exhortativo, su riqueza simbólica y su diálogo con la tradición clásica y mística lo convierten en una pieza de notable densidad conceptual y estética, apta para ser leída como manifiesto poético en tiempos de incertidumbre.

Nancy Almassio es docente, poeta e investigadora argentina