ConoSer Bien
“No hay invierno más severo que aquel que nace de adentro”
JARyM
Hace más de doce mil años las personas vivían de la caza y la recolección, la bóveda celeste era un referente para conocer la situación sobre el terreno y el paso de las diferentes estaciones. La lectura de estos fenómenos permitía diseñar las actuaciones en los días venideros para conseguir alimento, seguir rebaños de animales y para cazar o recolectar los frutos maduros.
Se dice que fueron los Sumerios los primeros observadores de los planetas. El Sol jugó un importante papel en todas las culturas, por lo que no es extraño que se haya implementado un culto a ese astro maravilloso, sobre todo haciendo énfasis en los equinoccios y solsticios ya que su luz es sinónimo de vida y plenitud y además de que representan un gran simbolismo.
La palabra Sol, define a una estrella luminosa ubicado en la parte central del sistema solar, deriva del latín solis, y constituye la mayor fuente de energía en forma de radiación electromagnética de nuestro sistema planetario. Algunas palabras del latín relacionadas son solium, que quiere decir “trono, sitial” –quizá por eso, los romanos llamaban a nuestra estrella el carro o trono de Apolo, y los egipcios, el carro de Amón. La raíz se remonta al presánscrito “su”, que significa “el que genera vida”.
El solsticio es un término astronómico relacionado con la posición del Sol en el ecuador celeste. El nombre proviene del latín solstitium (Sol estático o Sol quieto). En los días de solsticio, la longitud del día y la latitud del Sol al mediodía son máximas (en el solsticio de verano) y mínimas (en el solsticio de invierno) comparadas con cualquier otro día del año.
Normalmente se identifica el verano con las ideas de luminosidad, alegría, calor y fertilidad; mientras que el invierno se asocia con las de oscuridad, tristeza, frio y esterilidad.
El solsticio de invierno es uno de los fenómenos más bellos y festejados que acontecen en la Tierra. Se trata de la noche más larga del año, cuando el Sol alcanza su mayor altura, pero es también el instante en que podemos celebrar que la luz del Sol está comenzando a ganar terreno y cada día que pasa la luz del astro rey se hace más larga dando a la humanidad la tan deseada esperanza de vida.
El solsticio de invierno, en este 2024, inició el 21 de diciembre a las 3:21 horas y se prevé que el invierno se extienda hasta el jueves, 20 de marzo de 2025, cuando sea el equinoccio de primavera. Históricamente, el solsticio de invierno ha representado un renacer para el ser humano, ya que gracias a la presencia de la luz del Sol todo vuelve a la vida, este fenómeno se ha equiparado como el alcanzar una alta espiritualidad ya que va asociada con “el triunfo de la luz sobre las sombras”, “el fin de los días cortos” y otras interpretaciones normalmente religiosas, como el nacimiento de Cristo, otorgándole a la luz el símbolo de la esperanza, la fortaleza y la divinidad.
En ninguna parte de la Biblia se menciona la fecha exacta del nacimiento de Jesús, al no saberse, en el año 350 d. C. el papa Julio I sugiere que el nacimiento sea celebrado el 25 de diciembre, así mismo el papa Liberio en el año 354 decreta ese día como la fiesta del nacimiento de Jesús de Nazaret.
La fecha del 25 de diciembre desde tiempos inmemoriales se celebraba entre los pueblos indoeuropeos, significando la vuelta de la luz tras la oscuridad invernal, era el aniversario del Sol. El Festival del Nacimiento del Sol Invensible (Dies Natalis Solis Invicti) se celebraba cuando la luz del día aumentaba después del solsticio de invierno, en alusión al “re-nacimiento” del Sol.
Otras celebraciones que recuerdan los orígenes de nuestra navidad son las Brumales las cuales eran las fiestas del solsticio de invierno instituidas por Rómulo en honor de Líbero o Baco (Dionisio), era una conmemoración pagana dedicada al Sol, celebrada el 25 de diciembre. Así mismo la fiesta de Saturnalia empezaba el 17 de diciembre y duraba 7 días, en honor al dios de la semilla y del vino, Saturno. Al final de la Saturnalia, el 25 de diciembre, se celebraba el nacimiento del Sol –Natalis Solis Invictis.
Se cree que todas estas fiestas tienen su origen en “las leneas” fiesta en honor del dios Dioniso Leneo de la antigua Atenas griegas. Durante la fiesta, se ofrecían los primeros vinos elaborados en el templo del dios y luego se asistía a un festín sufragado por el eranio público. Después tenía lugar una procesión, en la que las protagonistas principales eran las leneas, mujeres arrebatadas por el delirio báquico.
Al ser el invierno una estación del año obscura, con clima extremadamente frio y en donde se propicia la soledad, es consecuentemente la estación del año que invita a los seres humanos y a todas las criaturas, a refugiarse en sus hogares generando su aislamiento, situación que la gente debe aprovechar para hacer una alto en el camino y repasar sobre las acciones realizadas y planear las de futuro.
La relación con el Universo que se tenía en el pasado y que implicaba un conocimiento exhaustivo de los astros y la evolución de los ciclos estacionales se ha perdido actualmente en un mundo que no depende directamente del medio natural y sus ciclos. Deberíamos disfrutar de la manifestación de este momento como se ha hecho desde siempre, y hacerlo comprendiendo lo delicado del equilibrio natural.
La celebración del solsticio de invierno y en consecuencia del Sol, es una forma de recordar la importancia del Astro Rey y de sus ciclos en nuestras vidas. Un Sol que, como afirmaba Platón, es de alguna manera la representación más evidente de la idea de la divinidad y de la idea del bien.
Le deseo, amable lector, una feliz navidad y un próspero año nuevo en compañía de sus seres queridos, los invito a reflexionar (acto que debería ser el objetivo fundamental del ser humano en esta época de invierno) y regresar renovados y con mucho ánimo el próximo año.
Nos leemos la primera semana de enero, reciban un fuerte y fraternal abrazo y todo lo mejor para 2025.
Jorge A. Rodríguez y Morgado, titular de la columna y el programa ConoSER bien. Twitter: @jarymorgado, correo electrónico: jarymorgado@yahoo.com.mx. Colaborador destacado de: Sabersinfin.com
































